El escenario que dejaron las PASO

Entrevista a Carlos De Angelis*

Las elecciones de medio término son ocasiones en las que se miden las relaciones de fuerza entre las distintas corrientes políticas que habitan en el seno de la sociedad y que luego se expresarán en el Parlamento, con sus ideas, simbologías, y sectores que representan. Al mirar los resultados de las PASO, un primer pantallazo plantearía que las relaciones de fuerza son similares a las que existían en el electorado argentino en octubre de 2015. Hay un dato, sin embargo, distintivo, que confirma que la crisis de los partidos tradicionales argentinos, el PJ y la UCR, iniciada a fines de 2001, ha desembocado en que el único espacio que puede armar una expresión netamente nacional es el que está en el gobierno. Fue así durante los años de la anterior gestión y ocurre ahora con Cambiemos.

Para analizar el panorama que dejaron las Primarias, Replanteo consultó a Carlos De Angeli, sociólogo, coordinador del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

“En el caso del oficialismo, hay dos formas de leer el resultado a nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires. Uno es el numérico. Desde ese punto de vista, sacó la base que necesita cualquier proyecto político en una elección de medio mandato para poder sostener que sigue vigente. Una votación entre el 30 y el 35 por ciento es una necesidad imperiosa. Cualquier proyecto que quede por debajo de los 30 puntos nacionales pone en riesgo su continuidad. Le pasó a Fernando De la Rúa después de las elecciones de octubre de 2001”, dice De Angeli para empezar.

El analista retoma el último ejemplo para explicar una de las tantas motivaciones que, a su criterio, impulsaron el respaldo del sector que votó al oficialismo. “Me parece que esa experiencia de la Alianza quedó en algún lugar del inconsciente colectivo. La sociedad no quiere que vuelva a ocurrir algo como lo de 2001 en términos políticos, un gobierno que se vaya por la ventana. Son situaciones que no las sufren los gobernantes ni los opositores sino la gente”. “Así que-agregó el sociólogo-Cambiemos salió bien librado desde el punto de vista numérico, aunque no le alcance para construir quórum propio en el Congreso. Confirmó el respaldo de una porción del electorado que le permite mantener vigente sus objetivos”.


“Cambiemos salió bien librado desde el punto de vista del caudal electoral. La victoria en distritos como Córdoba, La Pampa y Santa Cruz le dieron mayor peso simbólico al triunfo más allá de la cantidad de votos”.


El otro punto de vista que incorpora De Angeli es el que más ha circulado después de la elección, como es lógico, y que además es parte de la disputa política postelectoral, la interpretación de los resultados, el costado simbólico. “Los datos más fuertes en ese sentido para Cambiemos fueron las victorias en La Pampa, San Luis, Córdoba y Santa Cruz, ya que en Buenos Aires todo indica que ganará Unidad Ciudadana. Las victorias en estos distritos, en los que se derrotó a expresiones peronistas locales que llevan muchos años, le dan  subjetivamente un peso distinto al resultado, lo transforman en una victoria mayor a la que podría dimensionarse tomando sólo las cifras. Esto es lo que explica cierta “euforia” del oficialismo que quizás no se condice con la cantidad de votos logrados, que son muchos pero no aplastantes”.

La oposición

Como se escribió al principio de esta nota, el lugar que ocupa cada fuerza política en la escena define bastante de sus dilemas. Los hechos demuestran que la capacidad de armar una expresión política unificada en todos los distritos del país no era una virtud exclusiva del FpV. Es algo que consigue la fuerza que maneja el gobierno. Del mismo modo, la fragmentación opositora no era un “problema” de quienes antes estaban de ese lado del mostrador. Parece ser una característica de quienes ocupen ese rol.

Con este telón de fondo, De Angeli analizó el resultado de la principal fuerza de la fragmentada oposición, que fue la Unidad Ciudadana liderada por la ex presidenta Cristina Fernández. “No hay duda de que hay un núcleo muy grande de kirchnerismo en territorio bonaerense y en otros distritos. En la provincia lo componen centralmente los sectores que están sufriendo más la situación económica. Sacar 34 o 35 puntos en el principal distrito del país y ganar, como todo indica que dará el escrutinio definitivo, implica revalidar una vigencia y un peso específico insoslayable”.

“Un elemento comparativo simbólico podría ser mirar la elección de 2009 -agregó De Angeli-. El ex presidente Néstor Kirchner armó una lista con Daniel Scioli, Sergio Massa, muchos intendentes peronistas, hasta Nacha Guevara y perdió contra Francisco De Narváez, sacando un porcentaje un poco más bajo que el que tiene hoy CFK. Podría decirse, entonces, que con una lista en la que abundan figuras nuevas para la política hicieron una elección mejor que la de 2009”.

“Sin embargo -remarcó el sociólogo-, hay un elemento complejo. Es que, al menos por ahora, el voto a CFK tiene una gran dosis de nostalgia. Eso pone límites para el crecimiento. Son muchos, es cierto, pero está muy vinculado a la añoranza de otros años”. “La sensación con Cristina es que está de vuelta. En cambio, el gobierno ha logrado instalar la idea de que todavía no arrancó, de que está en las preliminares, en los preparativos. Más allá de lo que cada uno pueda pensar, eso está bastante instalado. Entonces, la potencia de algo que todavía no empezó es mayor de la que tiene algo conocido que retorna. Genera más expectativa hacia adelante”.


CFK sacó un porcentaje de respaldo que sin duda revalida una vigencia y un peso específico. Sin embargo, es un voto con una gran dosis de nostalgia, de añoranza por el pasado. Hace difícil pensar en la posibilidad de crecimiento”.


La callecita del medio

El resultado logrado por el frente 1País, alianza de Sergio Massa con Margarita Stolbizer, al igual que el de Martín Lousteau en Capital,  mostró un debilitamiento de las opciones políticas que se plantean como terceras opciones, síntesis superadoras, “avenidas del medio”. No son comparables los fenómenos. Lousteau y Massa surgen en momentos distintos y tienen historias diferentes. El dato que los une, simplemente, es su caída en el caudal electoral.

“Quedaron complicadas las fuerzas que iban por “el medio” del kirchnerismo y el gobierno-sostuvo De Angeli-. Massa está en una pendiente descendente. Está perdiendo cada vez más votos en el camino. Tuvo una potencia muy grande en 2013, pero si uno mira la seguidilla de elecciones cada vez se debilita más, tomando de base aquel 43 por ciento. Parece estar obligado a buscar nuevas alianzas y construir quizás desde dentro del peronismo.  Lousteau, en cambio, tuvo una circunstancia difícil. Competir contra Elisa Carrió y el PRO al mismo tiempo. Pasar de embajador a filo opositor. Son muchos elementos que se juntaron. Ahora tiene que esperar”.

Así termina este paneo, antes de que empiece la carrera para octubre.

 

* Sociólogo, Coordinador del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


 

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