El clima social postelectoral

Entrevista a Carlos De Angelis*

El gobierno nacional consiguió alrededor del 40 por ciento de los votos en las elecciones de octubre. Han circulado muchas interpretaciones sobre las motivaciones de la votación. No tiene sentido repetir aquí la multiplicidad de análisis que se hicieron. Todos tuvieron alguna dosis de acierto. La pregunta que le hacemos en esta entrevista al sociólogo Carlos De Angelis es hasta qué punto las reformas planteadas por el oficialismo, la previsional, la laboral y la tributaria, cuentan con el respaldo de la sociedad. Esto incluye, en primer lugar, a los votantes de Cambiemos, concentrados sobre todo en los sectores medios urbanos y rurales.

“Hay algo raro en el argentino medio -remarcó De Aneglis-. Vive el ajuste como especie de castigo por un pecado anterior. Por ejemplo, la idea de que las jubilaciones no pueden aumentar más que la inflación es algo que suena lógico en el sentido común del argentino medio, más allá de lo que uno pueda pensar sobre esto. Es una mezcla de resignación y culpa. Me parece que el gobierno lo maneja muy bien”.

Para el sociólogo hay “una parte de la sociedad, de los sectores medios, que piensa que este es un “sapo” que se tiene que tragar. No le gustan los ajustes, pero piensa que lo merece en algún punto”.


El oficialismo
es más pragmático
que los académicos
ultra neoliberales
del CEMA.


De Angelis sostiene que estas percepciones tienen una piedra basal fundada en la gestión del ciclo kirchnerista, más allá de las simpatías o antipatías que se puedan tener con ese proceso. “Se instaló una percepción generalizada, en las capas medias, de que el proyecto del kirchnerismo no tenía futuro, de que había cierta cosa inviable en ese modelo. Esto operó en la base de un sector amplio de la sociedad que hoy acepta el ajuste”.

Según el analista, el fenómeno no se explica sólo por el rol de los medios de comunicación o las disputas político-culturales. Hay un dato económico al que le da una enorme relevancia. “La inflación alta prolongada en el tiempo genera mucho desgaste. Es como un síntoma, como la fiebre. La sociedad, más tarde o más temprano, comienza a sentir que hay algo que no funciona bien. Hay un segmento de la población que cree que para detener la inflación hay que hacer ajustes. El tema con el kirchnerismo es que, además, negaba el problema, lo cual lo volvía peor, generaba un clima social de más enojo”.

De Angelis agregó que hay viejas creencias enquistadas en algunos sectores de la sociedad que también contribuyen, como la idea de que el Estado es demasiado grande y burocrático. “La clase media quiere y cree que quizás hay que echar empleados públicos, siempre y cuando no sean ellos mismos. Hay un imaginario instalado que mira al trabajador estatal con el estigma de la empelada pública de Antonio Gasalla. Se suele criticar, muchas veces con razón, el exceso de burocracia”.

Hay, de todos modos, una advertencia para el gobierno, según el sociólogo. “Este crédito que tiene el oficialismo no dura para siempre. Todavía cuenta con un consenso. El gobierno sabe que tiene que acelerar su plan y lo está haciendo. El gradualismo quedó de lado. La contradicción ideológica, por ahora, no le hacen daño al gobierno con la sociedad. Los cuestionamientos en los que se los acusa de gobernar para los ricos o de neoliberales. Además, los extremistas ortodoxos también cuestionan al presidente. El macrismo juega en dos niveles. Impulsa la obra pública y recién ahora comienza a jubilar masivamente empleados. Se diferencia de los neoliberales extremistas, con los que tienen varias diferencias. El gobierno es más pragmático que los académicos del CEMA”.


Si el gobierno
no logra bajar la inflación
y el desempleo aumenta,
el clima social va
a cambiar


“Ahora bien-agregó De Angelis-, esto puede cambiar si las reformas aumentan el desempleo. Ese será el punto complejo. Qué pasará con la sociedad si el plan económico hace crecer el desempleo”.

Para terminar, el sociólogo sostuvo: “Las reformas tienen un consenso, pero no es un consenso militante. Se basa en la resignación. Por eso la ecuación puede cambiar después. El oficialismo logró instalar que el modelo anterior fracasó, a pesar de que no terminó en una gran crisis. Por eso es que ahora está más atado a los resultados que pueda mostrar. Si no logra bajar la inflación y el desempleo aumenta, el clima puede cambiar”.

 

* Sociólogo, Coordinador del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


 

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Una respuesta a “El clima social postelectoral”

  1. Es cierto lo que dice DeAngelis,siento que la sociedad Argentina,Como la historia del que levanta la piedra,hasta la cima una Y otra vez.Finalmente cae Y a volver a empezar

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