Más sombras que luces en la reforma laboral

Entrevista a Jorge Sappia

El resultado electoral del 22 de octubre fue un espaldarazo para el gobierno nacional, que asumió el apoyo en las urnas como un impulso para comenzar a desplegar, ahora sí, su visión sobre lo que hay que hacer con el país. Las tres reformas estructurales que ha planteado el oficialismo son: la previsional, la laboral y la impositiva. Las tres tienen un sesgo ideológico similar.

Para analizar los cambios que se proponen a la jurisprudencia que regula las relaciones entre el capital y el trabajo, replanteó consultó a Jorge Sappia. Además de ser el actual presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, Sappia fue ministro de Trabajo de la provincia de Córdoba durante el gobierno de Eduardo Angeloz, así que conoce de modo palpable los conflictos, tensiones y acuerdos, que tienen como protagonista a la legislación laboral.

El dirigente radical aclaró, antes que nada, que sus opiniones se basan en trascendidos, ya que el texto definitivo de la reforma impulsada por el presidente Mauricio Macri aún no se conoce. A esto hay que agregar que las negociaciones de la CGT con el gobierno produjeron algunas modificaciones. De todos modos, Sappia ve más sombras que luces en el espíritu de la nueva norma.

“Un punto sumamente negativo de lo que se ha conocido hasta ahora es el tipo de indemnización para el despido sin causa y la forma de cálculo que se aplicaría. El dejar afuera del cálculo final las horas extras, comisiones, bonificaciones y premios. Esto implicaría reducir mucho el monto de la indemnización”. Según Sappia, esta cuestión “ya fue resuelta por la jurisprudencia hace rato”. “Los montos que sean habituales y estén incorporados a remuneración mensual deben ser tomados en cuenta. Es inaceptable otra cosa. Veremos cómo queda finalmente”.

Otro punto que cuestionó el dirigente radical fue “el reemplazo de la indemnización del despido sin causa por un fondo laboral. Me parece negativo, aunque todavía se esté discutiendo si lo cubre el trabajador o el empresario”. “Cuando no hay trabajo seriado, como puede pasar en la industria de la construcción, puede pensarse en un fondo para las etapas en las que no haya trabajo -remarcó el ex ministro cordobés-. Pero trasladar esto a otras actividades no es bueno”.

Luego señaló la importancia de la estabilidad relativa en las relaciones laborales. La asoció, incluso, a la eficiencia en las tareas del empleado.  “Cuando el trabajador sabe que para el despido tiene que haber un preaviso, que debe recibir una indemnización que tiene que contemplar la antigüedad y otras remuneraciones, sabe que estos elementos son un freno a la arbitrariedad. Si todo se resuelve con una persona diciendo: vaya al banco, cobre el fondo y no venga más, las cosas cambian. Es algo que puede pasar de una hora a la otra. Se rompe el principio de estabilidad relativa y la certeza que el trabajador tiene sobre su continuidad. Nada de esto es bueno. Deteriora las relaciones de trabajo y al trabajador. Impulsa que no haya vocación de cuidar el empleo que se tiene porque es permanentemente inestable”.


El preaviso y una
indemnización que
contemple la antigüedad y
otras remuneraciones son
elementos disuasivos que
le ponen un freno a
la arbitrariedad.


Una idea que también circuló en los primeros borradores fue la de crear un banco de horas que reemplace el pago de las horas extras. Es decir, el trabajador acumula horas y en lugar de cobrarlas se toma días libres en algún momento.

“En realidad, la propuesta es para que la empresa, si no le hace falta que el trabajador vaya las ocho horas porque ha disminuido la producción, pueda simplemente decirle que venga menos tiempo y se tome las horas que tiene reservadas en el banco. No estoy de acuerdo”, destacó Sappia. “La única forma en que  podría funcionar es si es una elección que queda en manos del trabajador, que sea él quien decide si cambia las horas extras por días libres en lugar de remuneración”.

Respecto de los trabajadores autónomos económicamente dependientes, que quedarían fuera de la ley de contrato de trabajo, en caso de que su dependencia sea menor al 80 por ciento de un solo empleador, el presidente de la Convención radical sostuvo: “Esta es una rara avis de la relación laboral. Me parece bien que se discuta cómo darles una respuesta a estos trabajadores, a los autónomos económicamente dependientes. Lo que hay que rechazar es la figura de trabajadores independientes que colaboran. Es una justificación. No hay trabajadores independientes. Los trabajadores no son colaboradores. Es un eufemismo que han inventado los Ceos en este país. Es una puerta abierta al fraude laboral”.


Los trabajadores
no son colaboradores.
Ese es un eufemismo que
han inventado los CEOs en
este país. Es una puerta
abierta al fraude laboral


Sobre la idea de que los reclamos por falta de aportes prescriban a los cinco años en lugar de los 10, Sappia también fue crítico. “No me parece bien porque era un factor disuasivo para quien evade”. Lo mismo opinó acerca de que se limiten los alcances de lo que se conoce como solidaridad empresaria, en la que un trabajador puede demandar a su empresa y a las que trabajan en conjunto frente a distintas circunstancias. “Mientras este país sea un de evasores, hay que mantener la figura de la responsabilidad solidaria. De otra forma sería una pésima señal para todos”.

Al ser consultado sobre si había algún aspecto de los borradores de la reforma que rescatara, el dirigente radical contestó: “La idea de las licencias por maternidad y paternidad está muy bien, que el padre pueda tener el mismo tiempo que la madre. Y rescato lo del blanqueo laboral y la formación continua. Hay que ver si cambiando el sistema y logrando que sea la seguridad social la que pueda demandar la multa por el trabajado en negro se logra un factor disuasivo”.

De todos modos, Sappia no dudó al hacer una evaluación global sobre el sentido de la nueva norma. Es para tirarle algún hueso al sector empresario”.

Luego, Replanteo le preguntó:

-El espíritu de la reforma parece estar montado sobre una creencia, que los problemas que tiene la economía se resuelven bajando el costo laboral. ¿Comparte el diagnóstico?

-No creo que bajar el costo laboral sea necesario para crecer. Puedo entender que haya que reducir un poco los impuestos y los aportes a la seguridad social. La forma de hacerlo es producir un gran blanqueo. Si incorporamos al trabajo formal al más de 30 por ciento de argentinos que están en negro, aumentarán los recursos y podríamos reducir los aportes sin desfinanciar la Anses. La OIT establece que el Estado debe convocar a empresarios y sindicatos para que colaboren con la fiscalización. Si bajamos el monto de la contribución patronal y, al mismo tiempo, aumentamos los trabajadores registrados, equilibramos las cuentas.


 

 

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Una respuesta a “Más sombras que luces en la reforma laboral”

  1. La reforma laboral del gobierno es directamente inescrupulosa. Y El Radicalismo que acompaña dichas iniciativas cómplice absoluto y sin excusa alguna.

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