Desafíos presentes y futuros del mal de Chagas

Por Ricardo Hernández*

La enfermedad de Chagas es una enfermedad parasitaria transmitida por un insecto hematófago conocido en nuestro país como vinchuca. El insecto habita casas precarias rurales y periurbanas, generalmente donde residen poblaciones en condiciones de pobreza.

El período agudo de la enfermedad se inicia con la picadura de la vinchuca y el ingreso de los parásitos a la sangre. Dura unos dos meses, presentando síntomas leves o sin síntomas. Luego pasa a una etapa crónica. El 30 % aproximadamente de los pacientes crónicos sufren diversos grados de discapacidad y desarrollan daños cardiacos o intestinales de variada gravedad a lo largo de su vida.

El insecto vector de esta endemia se encuentra presente en toda Latinoamérica, principalmente en las áreas rural y periurbanas, donde viven más de 100 millones de personas en riesgo de enfermarse. Se estima que alrededor de 6 o 7 millones podrían estar infectadas.

En la actualidad, debido a las migraciones hay enfermos en otros países del continente y del resto del mundo, transformándose de esta manera en un problema sanitario globalizado. Estos pacientes portadores del parásito pueden generar nuevos enfermos porque la enfermedad puede transmitirse también por vía de transfusión de sangre, trasplantes de órganos y la mujer enferma puede transmitírsela a su hijo durante el embarazo.


“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”. Ramón Carrillo


En Argentina, el área de riesgo para la transmisión por la vía vectorial de la enfermedad de Chagas está conformada por más de 500.000 viviendas, mayoritariamente rurales y periurbanas precarias. Este área se define por la presencia de Triatoma infestans (variedad de vinchuca responsable en nuestro país de la transmisión de la enfermedad). Este vector está altamente adaptado al ambiente doméstico, alimentándose de la sangre de las personas y los reservorios del parásito (perros, gatos, entre otros). La distribución de la vinchuca, en el país, abarca 19 estados provinciales. Va desde la región de mayor endemicidad histórica, en el Noroeste y Centro del país, hasta Rio Negro. Se estima que alrededor de 1.500.000 argentinos son portadores de este parásito, con o sin desarrollo de los daños asociados.

Cabe destacar que el riesgo de transmisión vectorial del parásito no es el mismo en todas las provincias. El grupo de provincias en situación de alto riesgo incluye a Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Catamarca, San Juan y Mendoza. Estos distritos presentaron una re-emergencia de la transmisión, debido a un aumento de los casos agudos de la enfermedad y el incremento de los índices de infestación domiciliaria (porcentaje de viviendas que están infestadas de vinchucas).

El Programa Nacional de Chagas realiza acciones de control vectoriales y no vectoriales en los 23 estados provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Utiliza una mirada integral. Propicia la participación de distintos sectores de la salud y la propia comunidad. Centra su accionar en la implementación de estrategias vinculadas al control del vector, al diagnóstico y tratamiento de los infectados, a las acciones de vigilancia y a la educación y comunicación que se llevan a cabo en forma conjunta con los Programas Provinciales de Chagas.

Las acciones de control no vectorial incluyen el estudio de embarazadas y de los recién nacidos de madres positivas para Chagas, el estudio de la sangre a trasfundir, de donantes de órganos, y los estudios poblacionales. Estas actividades se extienden a todo el territorio nacional, ya que, por los movimientos migratorios, aún en las provincias donde históricamente no se ha detectado la presencia del vector existe el riesgo de transmisión por otras vías. Son 19 provincias las que tienen presencia de la vinchuca, pero la enfermedad esta presente en las 24 jurisdicciones.

La vía de transfusional o por trasplante de órganos se encuentra en la actualidad controlada por el Plan Nacional de Sangre, que regula y fiscaliza las buenas prácticas de manufactura en los bancos de sangre.

Un primer objetivo del Programa Nacional de Chagas es lograr la interrupción de la transmisión vectorial, es decir, evitar que las vinchucas sigan generando nuevos enfermos. Para esto, en primera instancia, hay que sacar a los insectos de las casas mediante control químico. Luego hay que lograr políticas activas para erradicar las viviendas de riesgo (precarias, ranchos) y, en forma mas sustentable, combatir la pobreza.

Simultáneamente hay que encarar una tarea más compleja, controlar la transmisión de la mujer al hijo durante el embarazo. Esto se logra con un sistema de salud capacitado, alerta y accesible en todos los rincones de nuestra patria.

En la actualidad hay nueve provincias, de las 19 con presencia del vector, que han logrado y sostenido la interrupción de la transmisión vectorial, certificada por OPS. Lograr este objetivo en las restantes 10, es decir, lograr la interrupción de esta forma de transmisión de la enfermedad en todo el país, sería un hecho pleno de justicia social. No hacerlo es sostener una vergüenza inaceptable para nuestra sociedad. La primera oficina dedicada a controlar esta patología fue creada en el ministerio de salud de la Nación, durante la gestión de Ramon Carrillo. A más de 60 años, seguimos padeciendo este flagelo.

La transmisión vectorial está influenciada fuertemente por el acontecer cultural, social y político. La tendencia actual es descendente, dependiendo de la existencia o no de programas de control, de la migración rural urbana, de cambios en el sistema de producción agropecuario, de cambios de grandes magnitudes en el ambiente. Por ejemplo, la deforestación y el uso extensivo de pesticidas que generan una reducción de reservorios naturales del parásito

De no mediar decisión política para invertir en todos los aspectos necesarios para el combate de esta enfermedad, con la tendencia actual tendríamos un lento descenso de la infestación domiciliaria y mejorías en los datos que miden la enfermedad en la población, pero no se lograría su erradicación. También podría darse un proceso de adaptación de la vinchuca, que la lleve a infestar viviendas urbanas, avanzando sobre las ciudades, al ser desplazada de su espacio rural. Tenemos indicios en ese sentido, como la presencia en la ciudad de San Juan y de Catamarca.


“Mientras no se resuelva una efectiva política de descentralización que posibilite el desarrollo, la evolución y el progreso de las regiones del interior del país, favoreciendo el pleno auge de las autonomías económicas provinciales, no les permitirán a éstas, entre otras cosas, absorber los presupuestos que le demanda la medicina asistencial. Mientras tanto Salud Pública de la Nación, debe asumir la responsabilidad de mantener la eficiencia de sus hospitales”. Arturo Oñativia


Los pacientes con infección aguda y los infectados crónicos con daño cardíaco o intestinal son, en su mayoría, individuos pobres que dependen del Estado para su atención médica. Constituyen un problema importante de salud pública, por sus pérdidas de calidad y cantidad de vida.

Por eso es que debe garantizarse la atención médica accesible, oportuna y de calidad. En la actualidad hay evidencia científica de que, mientras más cercano al momento de producida la infección, más probabilidades hay de curación con las drogas que existen. Además, mientras más joven es el paciente, más probabilidad de curación y menos efectos secundarios se manifiestan. Es central que los equipos de salud conozcan la enfermedad y la busquen, para tratar de llegar en sus inicios y curar al paciente, evitándole posibles daños incapacitantes.

La enfermedad de Chagas es un problema de Estado. Su control depende de leyes, de voluntad política y de acciones específicas de salud pública. La descentralización de los servicios de salud y el achicamiento de los estados, tal como ocurrió durante la dictadura militar y en los ‘90, fueron elementos negativos en la lucha contra el Chagas. Esto generó disminución y/o desaparición de las acciones de control, por falta de articulación, de experiencia, de financiamiento y de prioridad política de una enfermedad de pobres. En estas etapas se retrocedió en los niveles de control alcanzados precedentemente y se desmantelaron las escasas estructuras de control de vectores de las provincias. El retiro o disminución del Estado nacional provocó una reacción de la misma dirección en los estados provinciales.

Por el contrario, cuando el Estado nacional asume una fuerte presencia en el control de esta enfermedad, trabajando en conjunto con las provincias, genera un crecimiento cuantitativo y cualitativo de los equipos técnicos provinciales y de sus acciones. Es imposible pensar en erradicar esta patología de nuestro País si las acciones dependieran exclusivamente de las políticas provinciales.


“No queremos una atención de la salud para los pobres y otra para los sectores más favorecidos”. Raul Alfonsín


Reflexiones finales. En Argentina, las políticas activas de control de la enfermedad de Chagas fueron erráticas. Hubo períodos de escasa decisión política y presupuesto, con intentos de transferencia a las provincias de las áreas dedicadas a esta tarea. También hubo otros con visibilización de la problemática y políticas activas para su resolución.

El Programa Nacional de Chagas tiene trabajadores altamente capacitados y comprometidos. Tiene un plan de trabajo que podría lograr el alto e histórico objetivo de controlar la enfermedad a partir de interrumpir la transmisión vectorial, raíz de toda la problemática.

El plan cuenta con recursos y, hasta el presente, fuerte decisión política de avanzar. La continuidad de las acciones podría llevarnos al objetivo en 4 o 5 años, aunque si se tomara esta deuda que tenemos con el pueblo argentino, en particular con los más humildes, podríamos soñar con hacerlo en menos tiempo.

En cambio, si redujéramos el nivel de actividad y el presupuesto, sumado a la emergencia de otros problemas epidémicos y endémicos, como el dengue, las hantavirosis o la influenza, provocaríamos una pérdida de prioridad en las acciones de control. Los soportes de la educación para las acciones de control y vigilancia serían cada vez menos fuertes y estarían  cada vez menos presentes en las áreas endémicas.

La enfermedad de Chagas constituye un problema de salud aún de zonas rurales y suburbanas, muy ligado a la pobreza. Necesita un abordaje que propicie su análisis desde la perspectiva multi e interdisciplinaria para desarrollar su prevención integral. Debe tomarse desde el diagnóstico hasta la rehabilitación, en las dimensiones individual y colectiva, poniendo el énfasis en la promoción y protección de la población.

Esta enfermedad se relaciona con el desarrollo económico y social. Persistirá mientras existan los factores de riesgos más importantes para la domiciliación de los triatómicos, tales como vivienda de mala calidad, la migración frecuente de personas y la rápida urbanización.

A estos elementos se agregan los bajos ingresos, que no permiten mejorar las condiciones de vida y vivienda de la población. Esto hace que la mayor incidencia de la enfermedad se concentre en los países pobres.

Un enemigo de las acciones de control es la invisibilizacion de la enfermedad y los enfermos de Chagas. Su salida de la agenda de las autoridades estatales, de los políticos y de los efectores de salud, genera la pérdida de oportunidad para mejorara la calidad de vida de importantes sectores de nuestra población.

Tenemos el problema y la necesidad de resolverlo. Tenemos los técnicos y profesionales altamente capacitados. Tenemos los recursos. Tenemos la oportunidad histórica de saldar esta deuda social

* Médico.


 

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2 opiniones en “Desafíos presentes y futuros del mal de Chagas”

  1. Qué valioso y lúcido el comentario de nuestro Ramón Carrillo! Desarrollar medicamentos contra los microbios siempre ha sido mucho más lucrativo para los laboratorios, que trabajar en la prevención. Y esto se agudiza cada vez más, peor, no hay soluciones de largo alcance. Tampoco interesan!!!

  2. Excelente nota, con buenos datos, y poniendo de relieve un problema que habla mucho de nosotros como sociedad, y de nuestro país y sus cambiantes y erráticas políticas, en este caso sobre un temas tan delicados como la salud pública, la pobreza y demás.

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