La venta de Transener, una decisión ideológica

Por Ricardo Alfonsín*

En la carta que le envió a la Unión Cívica Radical, respondiendo a las objeciones que el partido hizo sobre la decisión de vender la parte que el Estado tiene en la empresa TRANSENER (que monopoliza el transporte de energía eléctrica), el ministro Juan José Aranguren comunicó que el gobierno insistirá en su privatización porque considera que es la mejor decisión para el país. Ese fue también el argumento utilizado en los ‘90 para justificar las privatizaciones de YPF, Gas del Estado o los ferrocarriles. Desprenderse de los activos públicos, sobre todo de aquellos en los que tuvieran interés los privados, era lo mejor para el país. Esa afirmación no tenía entonces, ni puede tener ahora, fundamento de carácter técnico. La visión acerca de qué es lo mejor o lo peor para un país, antes que una cuestión técnica, es una cuestión ideológica.

Es cierto que es fácil encontrar casos de empresas mal administradas por el Estado, pero también lo es encontrar ejemplos de lo contrario. TRANSENER es uno ellos. Aunque, dicho sea de paso, el concepto de “bien o mal administrado” también debe ser problematizado.


“La opinión de qué es lo mejor para el país es una cuestión ideológica y no una cuestión técnica”


Insistimos: los fundamentos de esta decisión son ideológicos. El gobierno quiere, además, que así sea percibida su medida. Es un mensaje.

La filiación ideológica de la decisión es bastante transparente. Se inscribe en la convicción de que lo mejor para la economía de un país es que el Estado se involucre lo menos posible en ella. Claro que siempre puede haber condicionantes que obliguen a tomar decisiones que no sean demasiado congruentes con esa convicción. Cierta dosis de pragmatismo es inevitable en todo gobierno, cualquiera sea su ideología.

Hay que destacar que, cuando se afirma que lo mejor que puede ocurrirle a la economía de un país es que el Estado no se involucre en ella, lo que en el fondo se está afirmando es que no es bueno que la ciudadanía se involucre. Es ella, en definitiva, la que a través de sus representantes en el gobierno, tiene derecho a decidir cómo deben organizarse y funcionar aquellos aspectos de lo social que más influyen en sus condiciones de vida, entre otros la economía.

Un poco en broma y un poco en serio, podríamos decir que, según esta ideología, al menos en materia económica, habría que reemplazar la norma constitucional que dispone que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes” por otra que sostenga que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través del mercado”. Es decir, en economía, son los mercados los que gobiernan y los gobiernos administran. Los ciudadanos eligen a sus gobernantes, pero el mercado y los agentes económicos (los más poderosos) deciden las políticas. En palabras breves: hay que despolitizar la economía. El problema es que, como con la economía se relacionan todas o casi todas las otras esferas de lo social, éstas también deberían despolitizarse.

(Si seguimos tirando del hilo podríamos llegar a una interesante discusión: qué tipo de democracia es compatible con estas ideas. Pero a eso hay que dejarlo para otra nota)

Esta desconfianza hacia el Estado no obedece sólo a la supuesta incompetencia que estas ideas le atribuyen en cuestiones económicas al sector público sino a los temores que les despierta el Estado en tanto instancia de poder. Nos referimos a la idea de que el Estado entraña un riesgo para las libertades individuales, sobre todo las económicas.

Para quienes así piensan, sean filósofos, politólogos, analistas, políticos o simples ciudadanos, el mejor Estado es el que menos poder o margen de maniobra y acción posea. Un Estado así, además de ser menos riesgoso para las libertades individuales, resulta muy funcional a la idea de que debe ser el mercado el que decide cómo debe organizarse la economía de un país. Pero esos son sólo beneficios colaterales.

Quienes comparten ese temor no consideran la posibilidad de que ciertos poderes fácticos, por ejemplo el económico, pueden representar también amenazas para las libertades individuales o la justicia. En todo caso, si algo parecido se les pasa por la cabeza, descartarían la posibilidad de que el Estado deba hacer algo para prevenirlo. Es decir: los problemas de ética o moral de la economía no son asuntos que le competan al Estado.

Una de las formas, no la única, de reducir la posibilidad de que el Estado-o los ciudadanos a través de él- se inmiscuya en la economía es privarlo del control de ciertos resortes fundamentales para el funcionamiento justamente de la economía. Es el caso de la energía. Es uno de esos insumos respecto del cual toda la actividad productiva tiene una dependencia básica. Además, en el caso de TRANSENER, que se encarga del transporte de la energía eléctrica en el país, se trata de un monopolio natural, es decir, no puede dejar de serlo. Este dato acentúa su valor estratégico.

Quienes escribimos estas líneas pensamos de manera muy diferente. Desde luego, no atribuimos a nuestras convicciones un soporte técnico o científico. Ni pretendemos que la sociedad crea semejante cosa. Son convicciones ideológicas. Para nosotros, lo mejor para la economía de un país, y para sus habitantes, es que los ciudadanos puedan participar, a través de sus representaciones políticas estatales, en las decisiones que ordenan el funcionamiento de la economía. Lo mismo creemos respecto de la educación, la salud y la seguridad.

Tal vez sea necesario aclarar que, para nosotros, el sistema económico funciona bien cuando, además de generar crecimiento, produce bienestar general y distribuye con justicia la riqueza. Cuando no destruye el medio ambiente y provee a los gobiernos los recursos necesarios para que estos puedan asegurar a los ciudadanos el acceso a servicios esenciales. Es obvio que lograr estos objetivos no es función del mercado, ni puede serlo. Es función del Estado.


“Para nosotros la economía funciona bien cuando, además de crecer, produce bienestar general y distribuye con justicia su riqueza”


No se trata de intervenir de cualquier manera. Se necesita un Estado inteligente, competente, íntegro, transparente, y actuando en el marco del estado de derecho. Hay que saber cuándo, dónde y cómo intervenir. Y cuándo, dónde y cómo no hacerlo. Pero además de las condiciones aludidas-esto hay que decirlo sin ambages- se necesita un Estado fuerte. ¿A qué llamamos un Estado fuerte? Al que posee un margen de acción y maniobra superior al margen de acción y maniobra que posea cualquier otra forma poder, en particular el económico. Decirlo de esta manera, tal vez ayude a entender las razones por las que muchos se oponen a la existencia de un Estado fuerte.

 

* Director de Replanteo


 

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19 opiniones en “La venta de Transener, una decisión ideológica”

  1. no es una decisión ideologica. sino un planteo mal hecho. Cuando se toman decisiones sobre activos del Estado hay que demostrar que el valor actual de los PBI futuros es mayor , o sea que la accion venta agrega valor actual neto al país, que mantenerlo en propiedad del Estado. Cuando no esta este estudio es simplemente una decision basada en favorecer intereses inconfesables.

  2. La verdad, es que refresca esta columna, no siendo Radical pero muy respetuoso de Don Raul, es bueno que en lugar de Homenajes vacios, la UCR vuelva a su origen…Aqui Ricardo Alfonsin lo deja claro..

  3. Si merece un debate y en este caso particular hubo inconvenientes porque esta empresa era gerenciada por Perez Companc, cuando adquirió el paquete accionario Petrobras hubo un conflicto que tardo bastante en solucionarse y ahora apoco de andar otra vez ……

  4. Es cierto
    Es verdad
    Pero la historia argentina, no se enseña en la escuela pública. La conocen fragmentada cuando se jubiló a los setenta años, cuando no tenés opción a reclamar. Pienso en que se debe poner un límite en el 2019

  5. Me parece excelente el aporte a la política argentina Ricardo, coincido plenamente con vos, estamos viviendo un achica miento del Estado, un recorte del Estado, retrocediendo con este Estados neoliberal al naciente Estado del siglo XVIII que como todos sabemos tardamos 2 siglos en que se reconocieran los derechos sociales, desde mi militancia radical he arraigado los principios de la Unión Cívica Radical que nada tienen que ver con esta coalición llamada “Cambiemos”, en la cual no sólo nada tienen que ver los principios en cómo llevar adelante un gobierno con los principios de nuestro partido, sino que además ni siquiera el Pro nos consulta acerca de la toma de decesiones en el Gobierno. Hay que seguir dando el debate y la deliberación de ideas para lograr no correr el peligro de que la sociedad no vea como licuados con el Pro ya que no somos lo mismo.

  6. Totalmente de acuerdo en que esta decisión sobre la venta de Transener es una cuestión ideológica.
    Responde a una ideología neoliberal, tal cual lo explica Ud. en la nota, Dr. Alfonsín.
    Lo que me pregunto es: ¿qué hace un partido como el nuestro, con una ideología socialdemócrata, compartiendo una alianza con un partido de corte netamente neoliberal?
    Es como si en otro momento nos hubiéramos aliado con la UCD, y sus representantes.
    Debemos reflotar el ideario representativo de nuestro partido, refrescarlo en la mente y el corazón de los afiliados y simpatizantes.
    ¡Aún está ahí!
    ¡Este es el momento!
    De hecho, preferiría que mi partido no sea gobierno, antes que serlo en una alianza que no respeta el ideario del mismo.

  7. Es darle a sus empresarios socios ricos negocios para que se hagan más y los pobres más pobres Y pensar que nos prometieron bajar la pobreza Millones de jubilados cobran la mínima y aprobaron quitarles 100.000 millones de pesos al año Y sus familiares blanquearon miles de millones con la excusa de la reparacion historica Por favor un poquito más de sencibilidad humana Carrió necesitamos tu ayuda

  8. Muy bueno, me alegro y reconforta estas notas, esta gente es la misma que hace mucho tiempo nos decían, que achicarla nación era agrandar el país, el país para quien¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.

  9. Por favor, dejémonos de joder. Cuando el Estado administró algo bien, “a través de sus representantes”?, si son todos una manga de corruptos.
    Primero debemos combatir la corrupción de los Políticos y después podemos hablar de que el Estado puede administrar algo.

  10. Como se desarrolló Transener? Hay una historia detrás de todo esto, Mera Figueroa perteneció al radicalismo y tuvo una gestión en ese ente, no tengo a mano bibliografía, pero pudo ser encaminado a privatizar parte en su gestión?

  11. Los recursos básicos o estratégicos , entre ellos la energía , deben ser celosamente custodiados por el estado , que somos todos .

  12. Todos los recursos de nuestro país deberían ser administrados por el Estado, pero cómo, si siempre se roban todo. Eliminamos la corrupción de políticos , empresarios y sindicalistas, madre mía, viviré para velor?

  13. Todos los recursos de nuestro país deberían ser administrados por el Estado, pero cómo, si siempre se roban todo. Eliminemos la corrupción de políticos , empresarios y sindicalistas, madre mía, viviré para verlo?

  14. Si hubiera mala administración,y creo que no es este el caso ,habria que preocuparse en mejorarla,no en enajenar.
    Hay Pseudo Radicales cercanos al PRO que se encargaron de difundir mensajes de Facebook que considero artificiales,armados.Me equivoco? Lo importante es que somos varios los que todavia creemos que lo ideológico y la Política debe regir a la Economia,

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