Tarifas, el fin de la luna de miel

Opina a Carlos De Angelis *

Desde octubre de 2015 hasta octubre de 2017, el debate que habitó en amplios sectores de la sociedad, en especial los que habían votado por Mauricio Macri en el balotaje que lo llevó a la presidencia, fue qué pasaba con el kirchnerismo. A pesar de que había un nuevo presidente, el ciclo anterior y la ex mandataria Cristina Fernández ocupaban la centralidad de la discusión política. Esto, lejos de ser una traba, fue un elemento muy usado por el oficialismo para volver a construir una mayoría que el año pasado confirmó su respaldo y confianza. El efecto paradojal es que una vez que se logra desplazar al ciclo previo, los mismos votantes que acompañaron comienzan a mirar con mucha más atención el accionar del nuevo poder Ejecutivo. El oficialismo-cualquiera que sea-se vuelve “víctima” de su propia consolidación.

Este es un dato insoslayable de la evolución de la opinión pública en los últimos cuatro meses. Durante este lapso de tiempo, el gobierno ha ido perdiendo respaldo, por goteo, de manera constante. Uno de los motivos que explica el fenómeno, según el sociólogo Carlos De Angelis, coordinador del Observatorio de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de UBA, son los aumentos tarifarios.

 “El impacto del tarifazo está produciendo un cambio de humor en los sectores medios que son el núcleo del respaldo de Cambiemos. Hay una percepción extendida de que el gobierno actúa de un modo muy insensible sobre este tema. Están comenzando a circular respuestas, por parte del oficialismo, que caen mal, como decirle a la gente que hay que abrigarse, que hay que bañarse en tres minutos para no usar tanta agua, como alguna vez dijo Hugo Chávez en Venezuela. Se ve un Macri totalmente distante de la sociedad. Si se quiere, es otra cara del macrismo, con un estilo de comunicación más parecido al de la derecha vieja. Hay consignas que remiten la histórica frase de Álvaro Alsogaray de que había que pasar el invierno. La gente, además, no termina de entender por qué tiene que pagar tanto. Hay muy poca transparencia en los mecanismos”.


“En el tema tarifario se ve la otra cara del macrismo. El estilo de comunicación comienza a parecerse al de la vieja derecha, con aquella frase: Hay que pasar el invierno”.


El sociólogo sostuvo que hay una contradicción en los mismos sectores medios. Remarcó que, por un lado, y más allá de la valoración que cada persona pueda hacer de ese discurso, varios argumentos que en su momento esgrimió el oficialismo sonaban razonables a estos sectores. Sin embargo, la ecuación está cambiando a partir de que esas palabras se corporizan en la vida cotidiana.

“Por ejemplo, la explicación de Alonso Prat Gay, en su momento, cuando dijo que la luz costaba lo mismo que dos pizzas, funcionaba. Mucha gente hasta podía pensar que tenía razón. El punto es que cuando las cosas aumentan más de un mil por ciento y te llega una boleta de 4000 pesos de gas o de luz las cosas cambian. Se vuelven reales. El otro punto es que no se cumple la promesa que justificaba este sacrificio. Para decirlo de modo bien directo: los sectores medios creyeron que el esfuerzo era para bajar la inflación y eso sigue igual que antes y la economía no crece”.

“La discusión de si Luis Caputo y Nicolás Dujovne tienen la plata afuera puede pasar desapercibida-agregó De Anglis-. A mucha gente no le parece tan grave. Pero, de nuevo, cuando llega la boleta eso también resignifica. Hay sectores medios que votaron a Macri que no lo van a volver a respaldar. El gobierno empieza a pagar costos por las decisiones que tomó. No hay marcha atrás con eso”.

Según el investigador, y aunque Cambiemos conserva un respaldo importante, el discurso esgrimido por muchos dirigentes opositores también empieza a tomar otro valor, a sonar verosímil.

“A este panorama hay que sumarle que se fugaron varios miles de millones de dólares las últimas semanas. Hay una corrida cambiaria. Para un país con historia de crisis cíclicas, estas son las nubes que pueden presagiar la tormenta que anunciaban los antimacristas. Ahora mucha gente escucha esos augurios con otra predisposición. El gobierno está entrampado. Los datos de la actividad económica se salvan un poco por la construcción impulsada por la obra estatal. El tema es que eso no alcanza en la Argentina. Hay comercios cerrados por todas partes. Lo mismo pasa con las pequeñas y medianas empresas. Los supermercados dicen que están trabajando a pérdida. El modelo económico del gobierno está comenzando a crujir y no alcanza con la obra pública para cubrirlo”.

Sin discurso alternativo

Una de las ventajas que conserva el oficialismo, según De Angelis, es que no hay en el escenario político dirigentes que al mismo tiempo inspiren confianza en estos sectores medios y tengan una propuesta distinta a la del macrismo.


“La herencia recibida proscribió para justificar lo que sucede. La sociedad ya no está dispuesta escucharlo. Está agotado. Hubo una saturación del mensaje”.


“No aparece alguien que proponga un modelo alternativo. Creo que los arrepentidos de haber votado a Cambiemos comienzan a ser cuantificables en números altos, pero no tienen una propuesta diferente para volcarse. El gobierno ha perdido 10 puntos de intención de voto según nuestras mediciones. Hoy no ganaría en primera vuelta”.

El sociólogo agregó que “más allá de lo que cada persona pueda pensar, los sectores medios se habían convencido de que el modelo de CFK no tenía destino, de que no era sustentable. Lo que pasa ahora es que en el nuevo esquema no ven ningún beneficio. La gran novedad es que mucha gente empieza a no creerle al ejecutivo. Comienzan a percibir que se repiten los discursos. Eso de que lo peor ya pasó, de que ahora viene lo bueno. La herencia recibida proscribió para justificar lo que sucede. La sociedad ya no está dispuesta escucharlo. Hubo una saturación del mensaje. Hay un punto de quiebre con algunos sectores que bancaron a Macri. La gran pregunta es a quién votarían. La oposición tiene un problema político para unificarse”.

Ante este panorama, que conjuga pérdida de respaldo por parte del gobierno y ausencia de discursos alternativos, De Angelis marcó un dato que debería preocupar al conjunto de la dirigencia política, más allá de todas sus diferencias: “Puede haber una crisis completa de representación, una crisis global, un nuevo que se vayan todos”.

* Sociólogo, Coordinador del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


 

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