La ceocracia también entró en crisis

Opina Carlos De Angelis *

Las malas noticias económicas se acumularon a gran velocidad en las últimas semanas. Desde diciembre del año pasado, cuando el gobierno nacional decidió ajustar las jubilaciones, el humor social respecto del oficialismo comenzó a cambiar. La euforia de popularidad que había logrado, luego del buen resultado electoral de octubre del año pasado, comenzó a declinar por goteo. Este proceso sufrió una aceleración, según el sociólogo Carlos De Angelis, director del Observatorio de Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, con la corrida cambiaria de principios de mayo y con el anuncio de que se solicitará un préstamo al Fondo Monetario Internacional, con sus conocidas consecuencias.

“Mayo fue un antes y un después para Mauricio Macri -remarcó De Angelis-. Nada volverá a ser lo que era. La decisión de recurrir al FMI, sumada a la corrida cambiaria y el veto a la ley que proponía frenar el tarifazo, plantean un escenario en el que hay serias dudas sobre las chances que tendrá Macri de renovar su mandato. Eso era algo que hasta hace pocas semanas parecía más firme”.


“Mayo fue un antes y un después para Mauricio Macri -remarcó De Angelis-. Nada volverá a ser lo que era”.


El sociólogo le dio también un peso importante a la reacción que tuvieron las patronales rurales ante la insinuación del gobierno de volver a poner retenciones a ciertas exportaciones para intentar amortiguar el impacto de la devaluación en los precios internos de los alimentos. “La reacción del campo y el retroceso del ejecutivo mostró que no hay mucho lugar para realizar un ajuste que no  sea cortando por abajo. También volvió a demostrar que los grupos económicos argentinos no tienen una organicidad que les permita, por ejemplo, ceder alguna posición para ayudar a un gobierno que es favorable a ellos”.


“La reacción del campo volvió a demostrar que los grupos económicos argentinos no tienen una organicidad que les permita ceder alguna posición para ayudar a un gobierno que es favorable a ellos”.


“Todo esto -agregó De Angelis- ha hecho estallar la lógica de los Ceos. Desde que ganó Cambiemos, y también desde la campaña electoral de 2015, se había instalado en amplios sectores de la sociedad la idea de que un gobierno de empresarios podría manejar mejor la economía y obtener resultados. Esa creencia está en crisis. La misma característica (un gobierno de Ceos) se vuelve un boomerang. Ahora estos sectores sociales comienzan a pensar que son funcionarios que viven en una burbuja, que son insensibles, que no entienden la realidad cotidiana de otras personas. El argentino medio creía que Macri iba a tener problemas con el peronismo, es decir, con los gremios, con CFK, con Miguel Pichetto incluso. Pero no esperaba que los bancos y los fondos de inversión le hicieran al presidente una corrida contra el dólar”.

Esta crisis de la “lógica de los Ceos”, como la llamó De Angelis, ha traído consigo un cambio en el discurso del propio oficialismo, que ha desplegado una retórica más parecida a la utilizada por la derecha tradicional argentina.  “Es una etapa muy diferente a la de los dos primeros años. No hay tiempo para que la recesión rebote antes de las próximas elecciones. Los mensajes optimistas son muy difíciles. Macri está desplegando un discurso de derecha clásico. Dice que la fiesta ya pasó, que el despilfarro se terminó. Hay algunas partes de ese mensaje clásico conservador que penetran en la sociedad. El slogan de que una familia no puede gastar más de lo que gana sigue teniendo un efecto. Comparar la economía de una casa con la de un país, que son cosas que no tienen nada que ver, funciona en el imaginario social. Ahora bien, hay una parte implícita de ese discurso que le juega al gobierno en contra. Es el hecho de que sean un grupo de millonarios los que te digan que no se puede despilfarrar”.


“Macri está desplegando un discurso de derecha clásico. Dice que la fiesta ya pasó, que el despilfarro se terminó”


A pesar de la situación descripta por el analista, el gobierno preserva un respaldo que ronda el 30/35 por ciento, según distintas encuestas. Es una suerte de núcleo duro de Cambiemos. “El humor social siempre es cambiante-dijo el sociólogo-. La gente que está mejor económicamente es una minoría muy chica, no supera el 10 por ciento de la sociedad. El resto que sigue respaldando al oficialismo, para que pueda llegar a ese tercio, es muy ideológico. Son sectores que básicamente están en contra del peronismo y que apoyan aunque vivan un poco peor que antes”. “Sin embargo-agregó- hoy vuelve a ser mayoritario el segmento social que quiere volver a escuchar que se hable de industria, de empleo, de producción, de intervención estatal. Básicamente la gente tiene miedo de que la rajen del trabajo porque ve que se está achicando el mercado”.

El otro lado de la luna

Los cambios de clima en el humor social, siempre, impactan en el oficialismo y también en la oposición. Las fuerzas opositoras, sean las que sean, no actúan del mismo modo cuando perciben que tienen alguna chance de ganar una elección.

“El peronismo ve que el gobierno está mal y está empezando a cambiar de postura-sostuvo el analista-. Comienzan a hablar entre ellos. Todos comienzan a acercar posiciones de a poco. Se empieza recomponer porque ven que puede volver al poder. Claro que no tienen definido cuál es el tipo de peronismo que deben mostrar en esta etapa y el gobierno tiene elementos para dividir a la oposición y mantener su núcleo duro cohesionado. Lo que produjo la corrida cambiaria fue un cambio en la polaridad del orden social. Macri hablaba de meritocracia, de una sociedad jerárquica donde cada uno recibe lo que le corresponde. Ese discurso también entró en crisis”.

 

* Sociólogo, Coordinador del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


 

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Una respuesta a “La ceocracia también entró en crisis”

  1. La ceocracia y su lôgica no entró en crisis per sé. Lo que si queda demostrado, por tercera o cuarta vez, en la historia de Argentina es que los argentinos “no creemos en los fundamentos esenciales de la democracia” para construir una sociedad con un proyecto común donde la transparencia de cada individuo construyan una sociedad austera, transparente y honesta para vivir con métodos, metas y gente con educación, con justicia, con instituciones. Los argentinos no creemos que la educación es esfuerzo comprensivo adaptativo, no creemos que las leyes sean un bien social, no creemos que las instituciones requieren de valores compartidos. Sino que fantaseamos adaptativamente con lógica soberbia inflexible de la verdad única sin leyes, sin diversidad, creemos en el individualismo ciego, mentiroso y egoista como método de sobrevivencia. Así elegimos cuando votamos, así vivimos cuando nos asombramos sin autocritica. No son los ceos, no son los peronistas, no son la izquierda, no somos los radicales, no son los conservadores…somos todos juntos amontonados sin organización ni método. Lo logramos, estamos empezando a ser parias solubles en turbulencias sociales. Sin pensamiento critico con politicas de usureros sin densidad social.

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