Las consecuencias del dogmatismo

Opina Gustavo Grinspun

La corrida contra dólar, que desembocó en una nueva devaluación del peso cercana al 25%, puso sobre el tapete la fragilidad macroeconómica que tiene la Argentina. Esto planteó un debate sobre cuál es el origen de la crisis y los posibles caminos para intentar remontar la situación. Para aportar otra mirada sobre este tema, Replanteo consultó al economista Gustavo Grinspun. Esto fue lo que dijo.

“Lo primero es tener una responsabilidad muy grande y ser preciso en el diagnóstico. Hay mucha volatilidad. Esta fue una mega corrida, no una corridita. Los fondos de inversión se retiraron. La situación es emergente de un fracaso de gestión de este gobierno”.

En una primera descripción de la situación actual, el economista remarcó: “En algunos aspectos la situación es similar a la de 2015. Hay estancamiento. Tenés más inflación que la recibida o con suerte la misma. Anualizando el primer cuatrimestre de este año estamos en 30 puntos. Y tenés problemas nuevos. Hay un monstruo que se llama Lebacs. Se triplicaron desde el inicio de esta gestión, con potenciales corridas cada 30 días. El nivel de las tasas de interés hace imposible el crecimiento y por lo tanto podemos tener estanflación (recesión con inflación). El déficit fiscal primario quizás bajó, pero subió lo que hay que pagar por intereses de la deuda y, por lo tanto, al sumarlo, el déficit total es mayor al recibido. A esto tenemos que agregarle un problema de sobreendeudamiento en el mediano plazo”.

A este panorama económico, Grinspun le sumó cuestiones de índole político. “Uno de los mensajes con los que se construyó el macrismo es que la vieja política había fracasado y que los ejecutivos de empresa venían a resolver los problemas. La ciudadanía acompañó esta lectura. Estuvo dispuesta incluso a aceptar el ajuste fiscal. Me parece que ese acompañamiento estalló con esta corrida. La sociedad venía acumulando insatisfacciones y ahora se colmó el vaso”.

El especialista consideró necesaria una reformulación global. “El gobierno debe replantearse el rumbo. Lo complejo es que, por ahora, no tenemos buenas noticias. La reformulación viene de parte del FMI y sabemos de lo que se trata. Implica más ajuste macroeconómico”.

Una vez cerrado el primer balance de la situación, el interrogante es por qué el oficialismo insiste con una serie de medidas que le están dando resultados negativos. “Me cuesta entender, por ejemplo, que el gobierno haya liberado tanto el mercado financiero. No hay una explicación racional. Es una cuestión dogmática. Es una forma muy cerrada de pensar. La solución que está planteando es aplicar más de lo mismo y poner el pie en el acelerador. Y el objetivo político parece ser buscar un consenso para que todo el mundo acepte los lineamientos del FMI”. “Una de las visiones del gobierno-agregó Grinspun-es que hay que bajar la inflación para crecer. Ese es un esquema de suma cero. Lo primero que hace es favorecer a los sectores concentrados con un sesgo regresivo en la política de ingresos. Es una manta corta. Internaliza el conflicto social permanente, que es un conflicto distributivo y que necesariamente empuja una disputa por los precios. En un contexto como el argentino, por su estructura social, no se pueden practicar ajustes tipo FMI. Generan un movimiento pendular. Todo plan de estabilización de precios necesita, a mi criterio, de un horizonte de crecimiento y no recesivo. Ese debería ser el acuerdo nacional, convocando a todos los sectores”.


“La solución planteada por el gobierno es aplicar más de la misma receta y poniendo el pie en el acelerador”


Al ser consultado sobre los malos antecedentes que tienen las convocatorias a grandes acuerdos nacionales, el economista respondió: “Es cierto que tenemos una larga historia de fracasos. Uno de los motivos que explican los malos resultados es que eran convocatorias para respaldar la política del gobierno existente. Algo así pasa ahora también. Sin embargo, también contamos con antecedentes sectoriales que fueron exitosos, como el que hubo con la industria vitivinícola en Mendoza, en los ‘90”.

Grinspun volvió luego a dar más precisiones sobre la situación económica actual y esbozó algunos lineamientos que a su criterio podrían revertir la tendencia. “Este es un programa mal diseñado, con muchas inconsistencias y manejado con impericia, al menos así fue frente a la corrida. Es cierto que Argentina tiene problemas de competitividad y que es necesaria mayor inversión. Pero en economías como la nuestra hay que tener cuidado de que con la bandera de fomentar la inversión no termine aumentando simplemente las arcas de los inversionistas, que no es lo mismo”. “Los procesos de inversión-remarcó-, en todos los casos conocidos, fueron impulsados por el Estado. Para generar crecimiento sostenido necesitaríamos una inversión cercana a 27% del PBI y el líder tiene que ser el sector público”. “Corriendo el riesgo de que esto suene impopular-agregó Grinspun-, me parece que hay que aceptar por un tiempo convivir con algún nivel de inflación, mientras se va logrando una convergencia. No hay manera de enjuagar un déficit que ronda los 10 puntos del PBI si no crece la torta”.


“La experiencia internacional muestra que los procesos de inversión, en todos los casos conocidos, fueron impulsados por el Estado”


Para terminar, el especialista consultado por Replanteo sostuvo que lo equivocado de las políticas del gobierno quedó demostrado con una “paradoja” implementada por el propio oficialismo. “En el 2017, año electoral, el gobierno guardó su dogma en el cajón y volvió a poner el acento en la inversión pública y la recuperación del poder adquisitivo del salario, al menos tratando de que empaten con la inflación. Se sumó además el uso del crédito público. Todo eso hizo que el año económico fuera un poco menor y ganaron las elecciones, pero luego volvieron al dogma”.

 


 

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Una respuesta a “Las consecuencias del dogmatismo”

  1. Si. Pero ganaron la elecciones otorgando gran cantidad de creditos que ahora ahogan a los sectores medio y bajo que fueron mayormente los que accedieron a esos creditos. Se suman entonces los multiples aumentos, los tarifazos y la inflacion. Los salarios a la baja y la quita de subsidios. Y todo ese conhunto recae sobre los mismos sectores.
    Si otrogaran valor agregado a los productos mas codiciados a nivel internacional, subsidiara la leche y la harina. Si sumaran minerales como el hierro y el acido folico enriqueciendo la harina (eso salvaria de la desnutricion a muchos argentinos. Ya es ley pero no se aplica. Tanto el hierro como el acido folico no es consumido por las embarazadas de bajos recursos ni por los niños. 1 de cada 2 niños es pobre en nuestro pais) Si se trabajara en el armado de equipos becados de estudiantes de informatica para crear nuevas aplicaciones para vvender y exportar. Y equipos que generaran con robotica inventos patentados de protesis, y elementos de movilidad para discapacitados. Estos tambien son productos que puede producir nuestro pais para exportar. Al igual que sistemas de utilizacion de energia solar.
    La innovacion debe ser respaldada por el estado. Y eso es tambien exportar mas caro. Los cientificos argentinos son reconocidos en el mundo por sus inventos. La economia debe empezar avislumbrar otros caminos que no sean siempre depender del agro. De la materia prima.
    No se sale ajustando. ¡Se sale produciendo el doble, o el triple!
    Y cuidando al mismo tiempo que el pueblo no se debilite por el hambre. En Argentina sobran los alimentos. No puede haber personas que padezcan hambre.

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