No es la velocidad, es el rumbo

Por Francisco Cantamutto *

Políticas de shock versus gradualismo. Hay momentos en los que el debate sobre el rumbo económico de la Argentina parece haberse reducido a esta dicotomía. Es parte de la hegemonía cultural que siempre intenta imponer el neoliberalismo. También es una muestra de los rasgos fundamentalistas que muchas veces tiene este sistema de ideas y sus voceros, estén en la función de gobierno o en otros lugares de influencia. El economista Francisco Cantamutto, investigador de Idaes-Conicet, analizó para Replanteo la situación económica actual del país y los rasgos de un debate que parece reducirse a un sistema de velocidades sin más alterativas.

“Primero hay que poner un poco de contexto. Durante el gobierno anterior había muchas medidas, digamos, contradictorias, desde el punto de vista ideológico. Algunas iban en un sentido de mayor intervención y regulación estatal y otras no. Desde que comenzó el gobierno de Mauricio Macri esos contrastes dejaron de existir. Podríamos afirmar que es una gestión más “ideologizada”, que todas las decisiones tuvieron un mismo sentido, una coherencia neoliberal. Y lo único que parece debatirse dentro del oficialismo es el ritmo al que se implementa el plan”, remarcó Cantamutto.

El economista sostuvo que la discusión sobre la velocidad no es una novedad y menos aún un rasgo local. “Cuando se aprobó lo que se conoció como Consenso de Washington, y se empezó a implementar, el esquema comenzó a fracasar prácticamente en todos lados. Entonces se inició una discusión, dentro de los organismos multilaterales, sobre la temporalidad, que es lo único que se debate hacia dentro de Cambiemos, gradualismo o shock. Es una polémica vieja que busca avanzar con la misma agenda tratando de aminorar las resistencias sociales”.

Para el investigador del Conicet, el oficialismo está envuelto en un pensamiento “fundamentalista”. “No se le puede pedir un plan B porque no lo tienen. Sólo existe un plan A, con diferentes velocidades, nada más”.


Se aplicó un neoliberalismo al estilo de los ’90  en un mundo que había cambiado mucho. El primer error de diagnóstico fue ese.


Una de las consecuencias de esta cerrazón, según Cantamutto,  es que no se hizo una correcta evaluación de la situación de la economía mundial. “Hubo un muy mal diagnóstico de la realidad internacional. El gobierno confió que liberando las cuentas externas se iba a exportar más y que iban a venir inversiones. Lo que no evaluó correctamente es que el mundo está en crisis desde 2008. Las inversiones están en baja y los flujos financieros son más volátiles que antes. Hay una guerra comercial entre Estados Unidos y China, que implica una disputa y recambio en los poderes económicos a escala global. Todos estos datos no son nuevos. Estaban en el escenario antes de que Macri ganara las elecciones y fueron subestimados. Se aplicó un neoliberalismo al estilo de los ’90, en un mundo que no es el mismo de aquella época. Ese fue el primer error de diagnóstico. Por eso no se ha logrado ninguno de los resultados que se suponía que estas medidas traerían”.

Cantamutto señaló que el oficialismo, en muchos casos, se ha ubicado en una posición más neoliberal que la del propio FMI. “Uno podría pensar que frente a los malos resultados obtenidos se podrían volver a introducir medidas que impliquen cierta regulación de las cuentas externas. No se trata sólo del control de cambios (Cepo). Se pueden volver a poner lazos para que los exportadores liquiden los dólares que tienen. Eso es muy normal en muchos los países del mundo. Hasta el Fondo aceptaría la idea de que se introduzcan controles en las cuentas externas, al menos de modo temporal. Es una de las posiciones que el organismo revisó los últimos años, pero el gobierno se ubica en un lugar más neoliberal todavía”.

A la hora de analizar la coyuntura, el joven economista destacó que el problema central es que hay mucha “incertidumbre sobre el futuro inmediato”. “Nadie sabe a cuánto va a estar el dólar dentro de 60 días. Puede ser que el gobierno logre un lento reemplazo de las Lebacs, que son a 30 días, por bonos en dólares que tengan un plazo más largo. El equipo económico asume que eso traería más estabilidad cambiaria. Los primeros indicios son que no hay mucho entusiasmo por aceptar el reemplazo. Por ahora parece que tendremos que seguir enfrentando un supermartes cada 15 o 30 días”.

Para graficar lo delicado del escenario financiero, el investigador señaló: “El conjunto de Lebacs equivale a toda la base monetaria. Además, si se hace la conversión a dólares, al tipo de cambio actual, cubren el total de las reservas del Banco Central. Por eso cada vez que hay recambio de letras del Central estamos ante el riesgo de una gran corrida cambiaria. El gobierno tiene que desmontar esa bomba, pero es una masa de dinero demasiado grande. Por eso tienen que ofrecer tasas de interés cada vez más altas, en plazos que no son creíbles. El acuerdo con el Fondo no alcanzó para estimular un recambio suficiente para el volumen de dinero que hay en las lebacs”.


En muchas cosas el gobierno se ubica en una posición más neoliberal que la del FMI, que aceptaría algún tipo de regulación temporal en las cuentas externas.


Tarifazo y retenciones

Otros dos ejes de la política económica del macrismo son la baja de retenciones a las exportaciones y el aumento de tarifas por la quita de subsidios a los servicios públicos. Cantamutto sostuvo que estas medidas tampoco han logrado los efectos buscados.

“Es cierto que el problema energético que recibió el gobierno producía  presiones por dos vías: colaboraba con el déficit fiscal, por las erogaciones del gobierno federal para subsidiar las tarifas, y sumaba al déficit de balanza comercial porque había que importar combustible. El aumento de tarifas buscaba reducir las erogaciones del sector público y supuestamente estimular las inversiones para que crezca la producción. No se lograron ninguna de las dos cosas. No hubo aumento de la inversión ni de la producción y, por el costado del ahorro fiscal, el incremento de los fondos que deben usarse para pagar intereses de deuda es bastante mayor a lo que se dejó de gastar en subsidios para los servicios públicos. El esquema es muy inconsistente”.

Respecto del futuro inmediato, el economista consultado por Replanteo destacó: “Las medidas que se quieren implementar ahora son: reforma tributaria, laboral, previsional y educativa. El macrismo sólo pudo avanzar en la previsional. A los ojos del sector del empresariado que apoya el modelo, el resultado ha sido insuficiente. Es decir que incluso para el círculo rojo del poder económico no se han obtenido los resultados esperados. La respuesta del gobierno es seguir con las mismas políticas, así que no podemos esperar otra cosa más tener los mismos resultados”.

* Es investigador asistente de CONICET, con sede de trabajo en el IDAES de la UNSAM. Licenciado en Economía (UNS-Argentina), Maestro en Ciencias Sociales (FLACSO-México), Doctor en Investigación en Ciencias Sociales, mención en Sociología (FLACSO-México). Es docente. Se especializa en temas de economía y procesos políticos, con especial referencia a América Latina. Publicó artículos en revistas científicas de América Latina y Europa, y en libros. Es coautor del libro Economía política de la Convertibilidad. Disputa de intereses y cambio de régimen (2013). Colaboró en Marcha, Página/12, El Cronista Comercial, Le Monde Diplomatique, FM De la calle, La Izquierda Diario, Agencia Paco Urondo. Forma parte de la Sociedad de Economía Crítica de Argentina y Uruguay e integra el comité editorial de su revista académica Cuadernos de Economía Crítica.


 

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2 respuesta a “No es la velocidad, es el rumbo”

  1. No digo mi edad pero hasta ahora todas las recetas que vi en muchosaños fracasaron , para hacerla corta hace 70 años que tenemos inflacion salvo el interregno menemista , que sin atacar la base del problema termino explotando . Todos nuestros vecinos sudamericanos no tienen inflacion solo basta con ver como hicieron para solucionarlo . Nosotros salvese quien pueda, seguiremos nadando en la materia fecal ideológica que nos lleva en la pendiente

  2. La normalizacion de la economia y las variables de la macro no tiene una solucion ideológica . Lo escuché a Felipe Gonzalez explicar que por ejemplo para controlar la inflacion no hay recetas de derecha o de izquierda , se sabe cual es el camino , y la gran mayoria de las naciones lo han recorrido . En Grecia por ejemplo era tal el dispendio de los recursos públicos que por ejemplo existia una comision para la conservacion de un lago solventada por el estado cuando el lago llevaba ya varios años seco . La Argentina está llena de lagos secos ( una metáfora por supuesto , por las dudas ) . A veces pienso cuando leo algunos analisis , que se hacen desde la óptica de quienes son parte del problema , son como administradores de un lago que no existe mantenidos por los impuestos que paga el pueblo

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