Aborto, derrota parlamentaria y victoria cultural

Por María Cecilia Rodríguez

Incluso los grandes medios de comunicación reconocen que, aunque no se haya logrado el aborto legal en el Senado, se ha ganado una batalla cultural y “Las Verdes” son las que lideraron el debate social.

El feminismo ganó la batalla. Logró conducir el debate de forma tal que pudo torcer el eje de la discusión de un campo sagrado, en el que estuvo estancado durante años en torno al concepto de la vida absoluta e intocable. Hasta hace unos años cualquier argumento quedaba sepultado bajo la imagen del homicidio. La campaña nacional por el aborto legal seguro y gratuito logró descentrarse de la trampa del asesinato y permitir hablar de los derechos de las mujeres. Instaló la discusión en un nuevo terreno de reconocimiento de la realidad. No se trata de aceptar la posibilidad del aborto como si esa práctica se iniciara con la sanción de una ley. El proyecto reconoce que de hecho se practican abortos y lo que hace es garantizar es que no sean clandestinos.


La campaña nacional por el aborto legal seguro y gratuito logró descentrarse de la trampa del asesinato y permitir hablar de los derechos de las mujeres.


La norma no manda a abortar y va acompañada de una campaña para evitarlo. La ley está para el caso de que el embarazo no se haya podido evitar y la mujer no quiera concebir. Por eso la campaña tuvo la consigna “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.

¿Cuáles fueron los principales argumentos de los anti derechos? Hubo cinco ejes centrales. 1) Los asociados a la inconstitucionalidad del proyecto, que sostenían que el régimen jurídico argentino protege la vida desde concepción y que el proyecto atacaba la vida cuando lo que debe hacerse es dar educación sexual y ayudar a las gestantes. 2) Los de la naturaleza jurídica de los derechos, que señalaron el derecho a la vida se presenta como absoluto, mientras los de las mujeres son relativos y sometidos a restricciones legales. 3) Los de cuestionamientos vinculados al federalismo, que destacaron que el proyecto genera obligaciones a las provincias, sin consulta previa, y avanza sobre el federalismo porque genera mayores costos.4) Los relacionados con la fe católica, que marcaron que el Estado sostiene el culto católico y ese credo desaprueba el aborto. 5) Los de la objeción de conciencia, que pedían que el proyecto reconociera la objeción de conciencia institucional.

¿Y cómo argumentó el colectivo a favor del aborto legal, seguro y gratuito, frente a cada uno de estos ejes? 1) A los cuestionamientos asociados a la inconstitucionalidad se les dijo que el régimen jurídico argentino protege los derechos humanos de las personas, que la mujer es una persona y el embrión no es aún una persona. Luego se trata de una situación en la que hay que priorizar el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. El proyecto es perfectamente constitucional. 2) Respecto de las objeciones de la naturaleza jurídica de los derechos se marcó que no es cierto que hay un derecho a la vida absoluto. Los titulares de derechos son las personas, en este caso, las mujeres. Lo que trataron los antiderechos fue de trasladar los derechos de los niños, ultraprotegidos, al embrión, para imponer su superioridad, pero una vez más, el embrión no es un niño. El único derecho humano a proteger aquí es el de la mujer.  3) Al supuesto avance sobre el federalismo se le contestó que el proyecto no genera mayores costos porque no se trata de tratamientos costosos. En la mayoría de los casos casi exclusivamente son farmacológicos y, a la inversa, tal como mostraron los ministros de salud, reduce costos. 4) Sobre las objeciones relacionadas con la fe católica se argumentó que Argentina no es una república católica sino un país laico. No es posible legislar como si hubiera una religión oficial. 5) Y en torno a la objeción de conciencia se contestó que el proyecto reconoce esa posibilidad para las personas porque solo las personas tienen conciencia.

Además de responder de esta forma a los argumentos de los antiderechos, la campaña agregó a la discusión otras razones para defender la despenalización. Se marcó que  obligar a una mujer a llevar adelante un embarazo no deseado es una forma de legalizar la tortura. La gestante es una persona. No es una incubadora sino un sujeto de derechos. No reconocer el derecho al aborto es no reconocer DDHH constitucionales como el derecho a la integridad física y psíquica. Se sostuvo también que legalizar el aborto es una obligación del Estado que, al tener que proteger la salud de la población y a sabiendas de que el aborto produce muertes, está obligado a generar los procedimientos para que se eviten las muertes. Luego el Estado debe garantizar aborto seguro. Debe ser una política de estado independientemente de los credos religiosos. Se pudo instalar también que permanecer en una legislación que castiga a la mitad de la población implica aceptar que hay ciudadanos de segunda categoría, a las que no se les puede conceder el derecho de decisión en cuestiones fundamentales porque no están capacitadas para hacerlo. Hubo argumentos pragmáticos que destacaron que los abortos existen y se realizan en forma clandestina y de lo que se trata es de que se hagan de forma segura. El aborto existe y es legal en algunos casos, como ante la violación. Si la persona que aborta en caso de violación no es asesina, cómo argumentar que en otros casos sí lo es. El argumento de que mejor es educar que llegar a un recurso extremo como abortar es profundamente hipócrita. El Estado argentino no cumple su obligación de dar educación sexual.


Este debate hizo caer muchos velos. Mostró también como gran parte de la clase política no quiere perder el apoyo de la curia.


Este debate hizo caer muchos velos. Los antiderechos argumentaron a favor de la educación sexual cuando está claro que siempre se opusieron. Quedó de manifiesto el rechazo de gran parte de la población a que las mujeres tomen decisiones sobre sus vidas. Mostró también como gran parte de la clase política no quiere perder el apoyo de la curia. Develó cómo los representantes de la Nación pretenden gobernar con encuestas.

Pero lo que más mostró es como el colectivo de mujeres se constituyó en sujeto político. El paso político dado es irreversible. Los políticos que no sepan leer esto ya están en el pasado. Los que se opusieron, como dijo el senador Miguel Pichetto, vencieron pero no convencieron.

 


 

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2 respuesta a “Aborto, derrota parlamentaria y victoria cultural”

  1. Las hubiese apoyado para legalizar el aborto si hubiesen sido mas honestas y declaraban la verdad: ” Nos importan un carajo las pobres y los fetos, queremos coger tranquilas y disfrutar y no cargar con la responsabilidad de la maternidad”.

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