Cómo revertir el fracaso de los organismos de control

Por Paula V. Trunzo

Las recurrentes tragedias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) ponen necesariamente en primer plano el problema del control de la seguridad urbana, entendiendo por esto el correcto, efectivo y eficiente ejercicio del poder de policía.

Si bien es cierto que el tema se encuentra hace ya varios años en la agenda institucional de los distintos gobiernos que han transitado la CABA, es reciente la aparición del problema en la agenda sistémica, es decir, la percepción de la sociedad del tema como un problema a resolver.

Esta toma de conciencia social está estrechamente relacionada a las tragedias que en los últimos tiempos padeció la Ciudad, entre ellos, Cromañón, Beara, el derrumbe del gimnasio en Villa Urquiza, el desmoronamiento de la obra en construcción de una red de cloacas en Villa Soldatti, el edificio derrumbado en la calle Mitre, la muerte de cinco personas en la fiesta electrónica Time Warp, el incendio de Iron Montain en Barracas. Son todos hechos que han dejado trágicamente muchos muertos y la visualización por parte de la comunidad de que fueron episodios evitables de haber mediado políticas eficaces.

Por supuesto resulta imprescindible tomar este estado de situación para llevar adelante políticas públicas tendientes a la solución del problema, recogiendo ese compromiso social. La responsabilidad del éxito o fracaso de las mismas corresponde de manera primaria al gobierno de turno, como se asume en las democracias representativas.

Los gobiernos locales deben implementar las normas y regulaciones que consideren idóneas y necesarias para alcanzar el objetivo. La fiscalización responsable es tan solo una de las herramientas disponibles.

El término fiscalizar implica un mecanismo de control con una amplia connotación. Para muchos es sinónimo de inspección o vigilancia, pero puede interpretarse como el cuidado del Estado local hacia sus administrados, basado en la supervisión del respeto y apego a la normativa vigente.

Para ello el Estado municipal cuenta con una elemento fundamental: el ejercicio del poder de policía, es decir, la potestad jurídica en virtud de la cual limita por medio de la ley el ejercicio de los derechos individuales, a los efectos de asegurar y proteger el bienestar general de la población, la convivencia armónica, la seguridad y la salud. El poder de policía protege y defiende los derechos de los ciudadanos, pero también les impone restricciones.

Toda política pública en los estados modernos es sometida a un proceso de evaluación de su aptitud y calidad. Al analizar los resultados nos permite verificar el estado del problema, la idoneidad de los procedimientos usados y el desempeño del personal comprometido.

Teniendo en cuenta los ejemplos de tragedia mencionados al inicio del artículo, podemos afirmar que las políticas adoptadas no fueron ni eficientes ni eficaces. Esto involucra a todas las áreas de control, lo que nos habla de falencias generalizadas no circunscriptas a un área o procedimiento determinado.

Los posibles motivos del fracaso pueden ser los siguientes:

  1. Falta de Legitimación.
  2. Dispersión Normativa.
  3. Desmembramiento de una misma área en distintos Ministerios.
  4. Falta de transparencia. Control para quien controla.
  5. Falta de responsabilidad.

Falta de Legitimación

Cuando hablamos de la obligación del Estado de fiscalizar lo hacemos dando por hecho la legitimidad del mismo para hacerlo. Toda acción de la autoridad gubernamental contraria a las preferencias o los intereses de los gobernados requiere legitimación. Si bien es cierto que en los sistemas políticos democráticos como el nuestro tales acciones se legitiman en términos de procesos electivos, no es menos verdadero que el Estado debe gobernar desde el ejemplo.

Tomemos por caso que la administración de la Ciudad tiene entre sus obligaciones “controlar el aseo de terrenos baldíos” pudiendo multar a los particulares que no mantengan el aseo debido en los terrenos de su propiedad. Ahora bien, imaginemos la reacción del vecino multado por tal motivo, cuando observa por los medios de comunicación el estado lamentable del predio llamado “Parque Indoamericano”, que debe ser mantenido y cuidado, casualmente por el mismo Ministerio que sanciona el “descuido” en los particulares. Sin duda un Estado que no cumple sus obligaciones deteriora su legitimidad de hecho.

Dispersión Normativa

En la CABA existe aún hoy, luego de varios fallidos intentos por solucionarlo, una gran confusión con respecto a las normas que reglamentan el tema que nos ocupa. Esto debido a la profusión, falta de claridad y superposición de las mismas, lo que genera muchas veces descoordinaciones administrativas que atenta contra los debidos controles

Desmembramiento de una misma área en distintos Ministerios.

Se podría justificar la separación de un área en distintos organismos dada la complejidad de la misma, el volumen de tareas y el nivel de especificidad requerido para dar respuestas eficientes a cada requisitoria. Ahora bien, si desmembramos un área en dos ministerios distintos posiblemente estemos generando una insalvable falta de coordinación. Cito como ejemplo lo ocurrido con la ex Dirección General de Obras y Catastro (D.G.F.O.C), que centralizaba lo referido a las obras en construcción, desde la presentación de la documentación requerida para iniciarla hasta la fiscalización final de la obra. A partir de la creación de la Agencia Gubernamental de Control la D.G.F.O.C dividió sus funciones de la siguiente manera: para lo relativo a la fiscalización de obras e instalaciones se creó la Dirección General de Fiscalización y Control de Obras (D.G.FyC.O), dependiente de la Agencia Gubernamental de Control, pero quien lleva el registro de todas las obras e instalaciones es la Dirección General de Registro de Obras y Catastro (D.G.R.O.C), dependiente del Ministerio de Desarrollo urbano. En conclusión, los inspectores de una cartera deben verificar que la obra se adecúe a la documentación obrante en otra. Esto no favorece la correcta fiscalización.

Otro ejemplo es lo que ocurre con la fiscalización de los establecimientos geriátricos. La Ley 5670, que regula el mismo, establece como autoridad de aplicación al Ministerio de Salud, pero el poder de policía lo ostenta la Agencia Gubernamental de Control. Por otro lado se dispone la potestad de la Secretaría de Tercera Edad, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, para velar por los derechos de los adultos mayores. La sola necesaria coordinación entre todas estas áreas torna de difícil cumplimiento el fin prioritario.


«Si los gobiernos no asumen sus errores y entienden que no tiene nada que modificar, dado que la culpa de los accidentes es de otros, no importará la cantidad de tragedias a las que nos enfrentemos ya que nada se modificará».


Falta de transparencia. Control para quien controla

Sin duda alguna la transparencia de los actos de gobierno facilita a los ciudadanos el control. El gobierno de la Ciudad ha decidido restringir la publicidad de los actos de fiscalización. Ya no se publican los locales inspeccionados, las faltas de los mismos, ni las clausuras, lo que constituía una herramienta eficaz para el ciudadano que desea saber y conocer el estado de los lugares a los cuales asiste, y no se trata solo de lugares bailables.

El ciudadano podría saber el estado de la habilitación de un cine o un colegio y el gobierno debería rendir cuentas de por qué algunos lugares se inspeccionan una veintena de veces al año y otros nunca. Se podría tener idea de cómo se distribuyen los recursos con los que se cuenta y en qué se pone más énfasis. De otra manera, es decir, en el absoluto desconocimiento de los actos de gobierno debemos conformarnos con lo que deciden informar a través de pautas publicitarias en distintos medios. La publicidad así ejercida pierde por completo su valor.

Falta de responsabilidad

Según la Real Academia Española la responsabilidad es la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente por lo tanto dispuesto a rendir cuentas de ello. Es decir, responsabilidad es la capacidad de rendir cuentas por los actos propios. Entiéndase en este caso como acto propio todo acto ejercido por el gobierno.

A lo largo de las diferentes gestiones de los gobiernos locales es difícil detectar un solo acto u omisión con consecuencias negativas, del que dichos gobiernos se hayan responsabilizado. Si los gobiernos no asumen sus errores y entienden que no tiene nada que modificar, dado que la culpa de los accidentes es de otros, no importará la cantidad de tragedias a las que nos enfrentemos ya que nada se modificará.

Una propuesta específica y superadora

A los efectos de resolver esta grave realidad que afecta a miles de ciudadanos que viven y trabajan en la Ciudad sería conveniente que la Legislatura porteña establezca el compromiso de formar una comisión que estudie los mecanismos vigentes y analice las distintas experiencias. Sería en lo referente al control de la edificación urbana, en ciudades como Montevideo, Rosario, Córdoba, Santiago de Chile, Mar del Plata o La Plata, entre otras.

Asimismo se debería avanzar en la convocatoria a una audiencia para recopilar la opinión de expertos y analistas que ayuden a formular una política seria, consensuada, y eficaz para terminar con esta situación que asola y genera incertidumbre en los ciudadanos de la CABA.

 


 

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Una respuesta a “Cómo revertir el fracaso de los organismos de control”

  1. Se podría dejar esos kioscos de los políticos en manos de las aseguradoras.Las aseguradoras tienen un incentivo y un desincentivo que es vender pólizas y a su vez pagar la menor cantidad de siniestros posibles,si relaja los requisitos va a vender muchas pólizas pero como contrapartida tendrá que pagar muchos siniestros y al revés tb se estaría jodiendo sola.En cambio en el estado los incentivos y los desincentivos no existen.Refiriendome a lo de Time Warp,es la consecuencia del pensamiento mágico de los colectivistas de derechas,piensan que las conductas sociales pueden ser dirigidas desde una poltrona en algún organismo creado para tal fin y fracasan como el socialismo cuando pretende meterse con la economía,los chicos esos tomaron sin saberlo, creyendo que era Mmda otra droga que no está ni prohibida ni permitida que se llama Pmma, con otro perfil farmacológico y eso los mató

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