Las potenciales consecuencias del acuerdo Mercosur-UE

Por Damián Farah

Me propuse llevar a cabo una “introducción al análisis del acuerdo celebrado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur”. Y digo introducción, porque en realidad, para la producción de un examen realmente de profundidad es necesario establecer un comparativo área por área, rubro por rubro, año a año, con la intención de construir una perspectiva de la evolución de uno y otro bloque, en el transcurso de por lo menos 20 a 25 años. Esto sería prácticamente imposible desde las herramientas que tengo a disposición, la información y el tiempo que llevaría.

Esa perspectiva es la que nos daría posibilidad de brindar una opinión acabada sobre dos cuestiones o variables fundamentales:

  • Los términos del intercambio[1]
  • La oportunidad de la celebración del acuerdo[2]

En el caso de la primera (términos de intercambio), resulta necesario para su análisis el conocimiento no sólo de las tasas, aranceles, barreras de entrada y salida, regulaciones no dinerarias, sino que también requeriría un conocimiento profundo de la situación de los países que intervienen en la firma. De su condición en materia de capital productivo, capacidad de ahorro, capital humano, nivel de inversión productiva, desarrollo y aplicación de conocimiento, inclusión de tecnología en la agregación de valor de los productos, estructura e infraestructura, capacidad logística, etcétera.


«La diferencia de poder entre un bloque y otro hace que, en definitiva, sin la capacidad de producir una mejora en los términos de intercambio, la oportunidad de la firma del acuerdo UE-Mercosur carezca de sentido real».


Respecto de la segunda (la oportunidad) creo que los grandes acuerdos de comercio requieren un tipo de examen con la rigurosidad que planteo más arriba. Son nuevas instituciones que producirán influencias positivas y negativas en cada uno de los bloques, sobre las cuales los gobiernos de los distintos Estados, así como las dirigencias de los mismos, deberían haber generado políticas de anticipación, programas de desarrollo de competitividad, planes de contingencia para aquellos sectores menos desarrollados y que requieran auxilio.

No puedo hacerme a la idea de que los gobiernos puedan pretender dejar a la buena de Dios a sus productores y conciudadanos sin antes haber estudiado minuciosamente los efectos y las posibilidades que un acuerdo de tal magnitud y todo lo que las cuestiones más puntuales del mismo (letra chica) puedan generar.

Con esta buena predisposición a pensar que los Estados serios planifican sus estrategias y desarrollan sus políticas con rigurosidad académica, consensos y estudios en profundidad, tal como planteo anteriormente, es que voy a llevar a cabo este breve e introductorio análisis, acotando las variables cuantitativas y cualitativas del mismo, dada la imposibilidad de profundizar en un breve período de tiempo.

Entiendo y quiero creer, que, asimismo, todos aquellos especialistas que opinan al respecto lo hacen teniendo esta misma responsabilidad o, en caso contrario, contando con toda la información y variables analizadas para emitir una opinión lo más objetiva posible. En caso contrario, tales opiniones, no serían todo lo objetivas que debieran y por lo tanto podrían encontrarse influenciadas por cuestiones de desconocimiento, suposiciones, creencias posicionamientos o preferencias políticas y del contexto electoral, que posee intereses particulares de uno y otro lado.

Dicho todo lo anterior, voy a comparar la evolución del PBI de la Unión Europea, el del Mercosur y el del Mundo, entre 1990 y 2018, con datos del Banco Mundial. Estableceré un comparativo de los 3 principales productos de exportación de Alemania, Francia y España, en un comparativo con los de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Para comenzar, a continuación, en la tabla 1, se expone la evolución del PBI de la UE, Mercosur y el mundo.

Tabla Nº 1: PBI en dólares, a precios constantes año 2011 del mundo, Unión Europea y Mercosur. Período analizado 1990 a 2018.

Fuente: elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, publicados en https://datos.bancomundial.org/

Esta tabla 1 expone la fortaleza de ambos bloques comparada y que indefectiblemente se verá traducida en los términos de intercambio. Tal como planteaba el Profesor Raúl Prebisch, manteniendo esa situación en el transcurso de un tiempo prudencial podría resultar evidente la realidad desfavorable para los países menos desarrollados, dada la fortaleza y potencialidad de aquellos que son desarrollados y poseen un nivel de agregación de valor superior en su producción.

Además, este efecto podrá reproducirse en los niveles de tasa de ahorro e inversión que podrían decrecer en los países menos fuertes, tal como ha sucedido a lo largo de la historia cada vez que un país o bloque de producción primaria suscribió un acuerdo de libre comercio con un país o bloque de producción industrial.

A continuación, la tabla Nº 2 expondrá los 3 principales productos de exportación correspondientes a Alemania, Francia y España por parte de la UE y los correspondientes a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay por parte del Mercosur. Ello podría darnos un ejemplo acerca de la preponderancia de los tipos de producción más relevantes en cada país y complementa el análisis de la variable denominada “términos de intercambio”.

Tabla Nº2: Los 3 principales productos de exportación de Alemania, Francia, España, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, a 2018.

Por otra parte, y tomando en consideración la variable “oportunidad de la firma del acuerdo”, es importante destacar que Argentina viene de un proceso en los últimos 20 años de intentar salir de una crisis de las más importantes de su historia, que políticamente se tradujo en la caída del gobierno de Fernando De la Rúa. Posteriormente tuvo 12 años en los cuales el incremento de los precios internacionales de los commodities generó el mayor flujo de ingresos que el país tuvo, sólo comparable con la época conocida como “el granero del mundo”.

Tal situación se tradujo en una incipiente inversión en desarrollo científico-tecnológico y en la aplicación de tal conocimiento, así como de flujo a través de subsidios y preferencias en zonas marginales del aparato industrial nacional. Es decir, la inversión en industria pesada, metal mecánica, siderúrgica, fue escasa, mientras se privilegió el consumo de bienes no durables y la aceleración de la economía a través de planes de viviendas, que si bien reactivan en el corto plazo no generan agregación de valor sustentable en el largo. Estas políticas produjeron la pérdida de una oportunidad realmente importante que podría haber generado una revolución logística, energética y productiva.

Luego, el gobierno actual, intentó consolidar su posición política, intentando morigerar las políticas que debía haber aplicado inicialmente. Tal situación y su apalancamiento en el crédito externo, a la espera de mejores condiciones internacionales y un nuevo equilibrio productivo interno, produjeron el desequilibrio de pagos que llevó a la Argentina a lograr el acuerdo más grande de la historia del FMI y a ser su mayor deudor.


«Son de difícil realización en nuestro país la planificación estratégica real, con estudios de profunda minuciosidad, diagnósticos y elaboración de políticas, tal como se lleva a cabo en los países más importantes».


Las restricciones de estructura (educación, desarrollo de conocimiento, calidad de vida, nivel de endeudamiento) sumados a los de infraestructura, 80% de los caminos secundarios y terciarios de la Argentina son de tierra, hidrovías no desarrolladas, limitaciones energéticas, producen serias restricciones al país a la hora de pretender cambiar su matriz productiva y que, con ello, se pretenda mejorar los términos de intercambio respecto de los países desarrollados de la UE.

Argentina atraviesa un período de contracción del PBI, recesión, destrucción de capacidad productiva. Esto se traduce en la necesidad por parte de los gobiernos de atender las cuestiones urgentes. La falta de planificación estratégica real, con estudios de profunda minuciosidad, diagnósticos y elaboración de políticas, tal como se lleva a cabo en los países más importantes, son de difícil realización.

La diferencia de poder entre un bloque y otro, hace que en definitiva, sin la capacidad de producir una mejora en los términos de intercambio, la oportunidad de la firma del acuerdo, carezca de sentido real. Es decir que resulta necesario, en esta instancia, que el gobierno o en su caso el Congreso de la Nación, en el marco de su competencia, realicen un análisis de cada uno de los puntos específicos del acuerdo. En caso contrario, podrían tener en sus manos una herramienta nociva para el país en su conjunto, más allá de que el anuncio tenga un impacto en lo electoral.

Resulta imprescindible el consenso entre todas las fuerzas políticas, en pos de un plan de desarrollo integral, que permita reducir, en etapas, las debilidades de los términos de intercambio actuales. Es decir, planificar para un horizonte temporal de más de 4 años. Sólo esto podrá ir corrigiendo los errores de oportunidad y mejorar las posibilidades argentinas.

 

 

 

[1] Los términos de Intercambio. Prof. Raúl Prebisch. CEPAL. Uno de los más famosos y controvertidos componentes del pensamiento de Raúl Prebisch, tiene que ver con la hipótesis de la tendencia secular al deterioro de los términos de intercambio entre materias primas y alimentos, por un lado, y bienes industrializados por el otro. Dada la especialización de los países en desarrollo en la producción de materias primas y alimentos, la tendencia al deterioro de los precios de estos productos llevaría a la tendencia al deterioro de los términos de intercambio de estos países.

El deterioro de los términos de intercambio quiere decir que de mantenerse estables los volúmenes exportados, su capacidad de compra de bienes y servicios desde el exterior, es decir, su capacidad de importar, se vería disminuida con el correr del tiempo.

Estas ideas son conocidas en la literatura como la hipótesis Prebisch-Singer, ya que de manera simultánea a Raúl Prebisch, Hans Singer desarrolló ideas muy similares.

Esta hipótesis tiene un primer sustento de tipo fundamentalmente empírico: desde el final de la Primera Guerra Mundial, pero especialmente en la década de 1930. Esta tendencia ha continuado hasta fines del Siglo XX, cuando los precios relativos de los bienes primarios empezaron a subir.

Prebisch interpretó esas tendencias de acuerdo a un conjunto de razonamientos teóricos. Uno de ellos es sobre cómo se distribuyen los ingresos y cómo se distribuyen los frutos del progreso técnico en países con estructuras económicas y sociales diferentes. Los precios de los productos de exportación del centro y la periferia se construyen en base a niveles salariales muy dispares, generando altos niveles de desigualdad y bajos salarios en la periferia. Otro componente es que los bienes primarios muestran una baja elasticidad-ingreso de la demanda, es decir, la demanda por este tipo de bienes aumenta, en el margen, menos que el ingreso. Esto llevaría a que los países en desarrollo enfrenten una creciente competencia entre sí por los mercados, que se resolvería por la vía de la reducción de precios, lo que se hace posible no solamente por el aumento de la productividad, sino por la dificultad para apropiarse domésticamente de esos aumentos de productividad mediante el aumento de salarios y la captación por parte del Estado. A este argumento de las elasticidades se suma los efectos del progreso técnico sobre la sustitución de bienes naturales por bienes artificiales y sintéticos, que contribuyeron a la reducción de la demanda de bienes como los textiles, los nitratos, el caucho natural, etc.

Otro componente del razonamiento de Prebisch sobre los términos de intercambio se relaciona con un tema muy candente y que atrajo su interés: el de la alta amplitud de los ciclos económicos en los países de la periferia. La idea básica es que en los momentos de fuerte expansión de la economía mundial la demanda por materias primas y alimentos se dispara generando en el corto plazo un aumento pronunciado de los precios, pero en los momentos que los ciclos económicos se revierten, los precios de estos bienes caen fuertemente, sin que existan mecanismos institucionales que puedan frenar esta caída, por las razones sociales antes mencionadas. Estas fluctuaciones pueden esconder las tendencias de fondo, pero al cabo de cada ciclo, el deterior es cada vez mayor.

[2] La oportunidad de la firma de un acuerdo comercial, implica la situación en la que se encuentran ambos firmantes al momento de la rúbrica del borrador de convenio y luego respecto de la negociación de las cuestiones específicas que atañen a cada uno de los sectores y rubros de la producción de bienes y servicios de cada uno de los países involucrados. Para ello resulta imprescindible un estudio minucioso de cada uno de ellos, diseño de políticas estratégicas intra bloque y el diseño de una lógica de conjunto a la hora de la negociación con el otro bloque, dada la necesidad de fortalecimiento de las posiciones. El poder de negociación en cada caso estará relacionado con el tamaño de la economía, las barreras de ingreso y salida de bienes y servicios, la estabilidad institucional, el tamaño y capacidad de demanda de los mercados, la capacidad de presión internacional de cada uno de los bloques, la fortaleza de los instrumentos financieros, el nivel de endeudamiento, los niveles de proteccionismo, etc.

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