Comparaciones que no aclaran y oscurecen

Por Leandro M. Alonso (Partido de La Costa)

En las últimas semanas recibí varios mensajes, vi publicaciones en las redes sociales y escuché a diversos políticos plantear que la actual crisis cambiaria ha sido provocada en gran medida por intentos desestabilizadores del peronismo. Esas mismas comunicaciones convocan a actuar activamente para que hoy no ocurra lo mismo que con los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando De La Rúa.

Creo que es necesario que los radicales recordemos bien qué pasó en esos gobiernos, para ser realistas en los planteos, pero también para no opacar un gran gobierno, como fue el de Alfonsín, con comparaciones absurdas.

Alfonsín soportó levantamientos militares, paros generales, una fuerte pelea con la Sociedad Rural y, por último, lo que se conoció como un golpe de estado económico. A pesar de esto, llegó a las elecciones presidenciales de 1989 y, si debió entregar el gobierno unos meses antes, fue como consecuencia lógica de que era imposible desarrollar medidas cuando ya había un presidente electo.

Pero recordemos, por sobre todas las cosas, que del golpe de estado económico fueron parte muchos de los miembros de la llamada Patria Contratista o de la Patria Financiera. Casualmente son los mismos sectores que apoyaron a Mauricio Macri para llegar a la presidencia pero que no tienen ningún inconveniente en actuar en su contra para mantener privilegios y ganar más dinero.


“Alfonsín soportó un golpe de estado económico del que participaron muchos miembros de la Patria Contratista y la Patria Financiera, que respaldaron a Macri para que llegara al poder”.


Respecto de De La Rúa tampoco es conveniente limitar su caída al accionar del peronismo y de Eduardo Duhalde en particular. En primer lugar se debe recordar que para las elecciones legislativas de 2001 los candidatos de la Alianza en Capital Federal y Buenos Aires eran críticos de su propio gobierno. Aún así, eran los candidatos que más votos podían sacar en sus distritos, muestra clara de la debilidad del ejecutivo.

Pero también es bueno analizar, aunque brevemente, cuál era el origen de esa debilidad. Encuentro dos cuestiones que preocupan por su similitud con el presente: cerrarse en un grupo chico para la toma de decisiones; cumplir una promesa de campaña que ante la crisis ya era de imposible cumplimiento.

Queda claro que la situación de De La Rúa era mucho más compleja. Salir de la convertibilidad (no salir había sido la promesa de campaña) tenía un fuerte costo político y también era sumamente dificultoso de implementar, ya que afectaba a todos los contratos vigentes, especialmente de particulares, como alquileres, compraventa, mutuos, etcétera.

Hoy, sin duda, el panorama es muy distinto. Salvo el club del helicóptero del kirchnerismo extremo, la mayoría de la oposición, incluyendo el peronismo, ha sido bastante receptivo con el gobierno. No trabó medidas importantes pese a la posibilidad de hacerlo en el Congreso.


“Los responsables del golpe económico a Alfonsín son los que más se benefician con las medidas que fomentan la especulación financiera que promovió este gobierno”.


Será cosa de ser más abierto en la toma de decisión, convocar a todas las fuerzas políticas y sociales y replantear algunas promesas electorales. Con un dólar rondando los 40 habrá que seguir revisando el tema de las retenciones a la soja y la minería; la regulación de la entrada de capitales especulativos; la adecuación de las tarifas.

Y por sobre todas las cosas, los radicales tenemos que ser honestos con nosotros mismos. Raúl Alfonsín trabajó parar recuperar la democracia, pero también lucho por una sociedad más justa. Y seamos claros: no cayó por el peronismo ni la CGT; en todo caso, los sectores corporativos fueron mucho más vehementes a la hora de atacar un gobierno que planteaba la independencia económica y la igualdad.

Esos mismos responsables del golpe económico a Raúl, como dije, son los que más se benefician con las medidas económicas que fomentan la especulación financiera y otras que tomó este gobierno. Y van a seguir haciendo lo posible por ganar más dinero, aunque así caiga un presidente de los suyos. Seguramente este razonamiento no le guste a muchos de mis correligionarios, pero nos debemos un debate y empezar a actuar con total honestidad intelectual.

 

 


 

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