El mapa que dejó la elección

Opinan Carlos Fara y Analía Del Franco

Cerca del 90 por ciento de los votos de la última elección general, que le dio el triunfo en primera vuelta al candidato del peronismo Alberto Fernández, estuvieron concentrados entre las dos primeras fuerzas. El Frente de Todos obtuvo alrededor de 48 puntos y Juntos por el Cambio 40. Son datos que debilitan uno de los análisis políticos que más circuló los últimos años, que el electorado argentino se había organizado alrededor de tercios y había dejado atrás su tradicional estructura polarizada, bipartidista, si se quiere. Los números del domingo 27 de octubre se parecen más a los de las elecciones del 83’, del 89’ o del 99’, que a las de los últimos tiempos. Es justamente porque se terminó, por ahora, la idea de los tercios.

¿El bipartidismo tradicional ha sido reemplazado por un bicoalicionismo, con contornos ideológicos aparentemente más definidos que antes? ¿Es un fenómeno estable o coyuntural? Estas son algunas de las preguntas que Replanteo le hizo a la socióloga y consultora Analía Del Franco y al politólogo -también consultor- Carlos Fara. Estas son las definiciones que dieron.

“Esta elección fue muy polarizada”, dijo Del Franco para empezar. “Me parece que influyó mucho el resultado de las PASO, que fue muy contundente y funcionó como una especie de primera vuelta. No son tantas las veces en la historia argentina que las dos primeras fuerzas concentraron casi el 90 por ciento las voluntades”.

A pesar de esta primera lectura, la socióloga cree que es muy difícil imaginar una estabilidad de estas dos grandes coaliciones que compitieron en la última contienda electoral. “A mi cuesta pensar en encuadramientos contundentes y estables en este momento del mundo y del país. Sigo pensando que hay un voto fluctuante muy importante, de sectores independientes que van hacia un lado o hacia el otro. Eso convive con un voto ideológico, aterrorizado por la vuelta del kirchnerismo o, del otro lado, con la continuidad del macrismo. Sin embargo, no creo que sea posible hablar de una especie de nuevo bipartidismo”.


“Esta elección fue muy polarizada. Influyó mucho el resultado de las PASO, que fue muy contundente y funcionó como una especie de primera vuelta”. Analía Del Franco


Según Del Franco, tampoco puede afirmarse que estas dos coaliciones cuenten con contornos ideológicos más definidos de los que tenían los partidos tradicionales, es decir, no considera que pueda hablarse claramente de un bloque de centro-derecha y otro de centro-izquierda. Además vinculó parte de la inclinación del voto al impacto en cada sector de la sociedad de la situación económica. “Hay mucha gente que votó a Juntos por el Cambio que no necesariamente cree en el libre mercado sino que simplemente rechaza al peronismo. A esto hay que sumarle que fue muy claro que Alberto Fernández recibió el respaldo de los ciudadanos que más sufren la crisis”.

Volviendo a las coaliciones, la socióloga auguro “fragmentaciones y nuevos regrupamientos”. “Hay un sector de voto más blando del lado del macrismo que si la economía mejora puede cambiar de opción política en el futuro y al revés lo mismo. Ambos bloques tienen segmento de voto menos duro y por lo tanto más volátil”.

Los siete puntos alcanzados por la candidatura del Roberto Lavagna y los poco más de dos que logró Nicolás Del Caño dejaron a las terceras fuerzas en una posición frágil. A pesar de esto, Del Franco considera que tendrán influencia. “Puede ser que no tengan una presencia tan significativa en el Congreso pero van a ser voces escuchadas entre otras cosas porque pueden funcionar como el fiel de la balanza. El Frente de Izquierda tiene su núcleo pero salió golpeado. En el caso de Lavagna, quizás a él en lo personal lo veo un poco complicado. De todos modos ese es un sector del electorado que existe y buscará representación. Lo que no es tan claro es que sea Lavagna quien lo pueda seguir canalizando y es posible para Alberto Fernández captar algunos los votos de esa cantera, si tiene algún éxito con la gestión”.

El politólogo Carlos Fara tuvo, en términos generales, una visión diferente a la de Analía Del Franco. “A mi criterio estas dos grandes coaliciones tienen muchas chances de sobrevivir -dijo Fara-. El resultado que logró cada bloque es un incentivo para que traten de seguir unidos. Para el peronismo porque cuando estuvieron divididos fueron derrotados y para Cambiemos porque a pesar de haber perdido se conservó un caudal de votos importante que permite pensar en volver a ganar en el futuro. Estos elementos son los que colaboran con que estas coaliciones se mantengan estables”.

El politólogo puso un elemento que puede funcionar como factor desequilibrante de este mapa político. “Si el futuro gobierno tiene algo de éxito económico en la gestión puede debilitar a Juntos por el Cambio”, remarcó, aunque de inmediato volvió a una lectura más parecida a la anterior: “La elección que ahora viene por delante es la legislativa de 2021. En las contiendas de medio término suele ser muy habitual el voto control, incluso si la sociedad aprueba elementos de la gestión hay un sector amplio de votantes que no quiere darle tanto poder al oficialismo y por eso vota a la oposición. Es una costumbre muy habitual”.


El Frente de Todos como Juntos por el Cambio tienen posibles puntos de fuga. Si Cambiemos se vuelve muy PRO tiene posibles puntos de fuga por el lado del radicalismo y de otros sectores. Lo mismo ocurre con el FdT por el lado del massismo”. Carlos Fara


Sobre el futuro de las terceras fuerzas, Fara sostuvo que tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio “tienen posibles puntos de fuga”. “Si Cambiemos se vuelve muy PRO tiene posibles puntos de fuga por el lado del radicalismo y de otros sectores. Lo mismo ocurre con el FdT por el lado del massismo”.

Según el consultor, en el electorado argentino “exista la posibilidad de que vuelva a surgir (como fue en su momento el massismo) una tercera de fuerza de 20 puntos. En esta elección, cuando se desarmó Alternativa Federal esa posibilidad se debilitó. Así que la aparición o no de una tercera fuerza dependerá de la capacidad que tengan estas dos grandes coaliciones de mantener adentro a las vertientes más “blandas” de sus votantes. Mantener el equilibrio es el desafío de ambos bloques para conservar la unidad”.

 


 

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