Robots: ¿el fin del empleo humano?

Por Damián Farah

Hace algunos meses, Replanteo me publicó una nota en la que exponía algunas ideas acerca del denominado “Robotización y exclusión, un debate urgente”. En la misma expuse mi visión respecto de la carencia de análisis estratégico por parte de las dirigencias de todos los ámbitos, rubros, sectores y colores, salvando algunas pocas y honrosas excepciones. Esto, creo, forma parte de las “causas” de ese “vivir de crisis en crisis, de parche en parche, y en una especie de eterna táctica”, que se nos impone a los argentinos desde la agenda política (en realidad electoral), los medios de comunicación y la necesidad social manifiesta de búsqueda de “soluciones instantáneas”.

Resulta notable la capacidad de simplificación de la que se nutren los análisis, carentes de la profundidad necesaria para la elaboración de una perspectiva que realmente resulte en política de Estado. Al respecto es evidente que los efectos sociales de la robotización están comenzando a sentirse en nuestro país, de manera tenue, logrando confundirse con esas recurrentes crisis, que de algún modo sirven también para maquillar los problemas estratégicos que las dirigencias omiten abordar.

En octubre de 2018, una nota del diario “El Tiempo”, de España, titulada “2.6 millones de robots en 2019 invitan al ser humano a prepararse”[1], puso sobre la mesa de debate el rol de los estados, ante el inminente desempleo masivo y exponencial que se aproxima. Si bien utiliza la herramienta de un optimismo ilógico, basado en el hecho histórico de que durante la revolución industrial sucedió algo similar y que posteriormente la economía se fue acomodando, la realidad es que existen más diferencias que similitudes con ese período.

La misma nota, evidencia que los “gurúes” de la tecnología, que hasta hace poco tiempo atrás eran optimistas respecto de la velocidad de absorción de mano de obra que quede desempleada, hoy se muestran más cautos y hasta escépticos. Además, expone que ningún empleo de los actuales estará exento de ser reemplazado por un robot, cuestión que hasta hace unos años no era así.

En cuanto a las ocupaciones que podrían sobrevivir se sostiene que los robots no podrán igualar al ser humano en creatividad. Artistas plásticos, cantautores, actores, poetas, están empezando a mirar con cautela tal afirmación, mientras en EEUU un equipo de programadores avanzados, generaron un algoritmo capaz de crear música con el estilo de la cantante Taylor Swift[2] y, en Francia, un equipo compuesto por un ingeniero, un empresario y un artista plástico, creó otro algoritmo capaz de producir pinturas de altísimo nivel de calidad artística. Tal es así que en octubre de 2018 se vendió un retrato creado por esta tecnología por U$S 432.500[3]. Y el hotel japonés Henna abrió su sede totalmente atendida por robots y el Hospital Medical Center at Mission Bay, de la Universidad de California, posee entre su personal 25 robots asistentes de quirófano y enfermeros[4].

Ningún tipo de empleo está a salvo. Las principales consultoras del rubro laboral señalan que los niños que hoy se encuentran en la escuela primaria deberán recibir un tipo de educación que los forme para la inestabilidad permanente, dado que el 50% de los trabajos que realizarán en 15 años no existen o no fueron creados aún en su totalidad. Al respecto, si miramos la situación en la que se encuentra la educación en nuestro país, sobre todo la de gestión pública y los niveles de pobreza e indigencia infanto-juvenil, no podemos ser optimistas en cuanto a las capacidades de la Argentina para afrontar el desafío que se viene. Por ese motivo, esta nota intenta ser un pedido de toma de conciencia a todas las dirigencias y, sobre todo, para la sociedad, en este 2019, año electoral, para que de algún modo sean capaces de incluir en la agenda debates profundos sobre esta problemática y sobre la forma de ponerse de acuerdo en cuanto al plano estratégico que implica.

La estructura del Estado se verá afectada con la profundización del uso de la tecnología, bases de datos combinadas e inteligencia artificial. Se producirá en el mediano plazo la salida masiva de agentes que serán reemplazados por máquinas, que podrán interactuar con cada ciudadano que deba realizar trámites. En tal situación, con un marcado entorno digital, ¿cuál será el rol de los sindicatos? ¿Cuáles serán los reclamos, más allá de intentar retener empleos para humanos?

Del mismo modo, me interrogo acerca de la supervivencia de los sistemas previsionales, en el marco de una asignación universal y un impuesto al robot, ¿cuál sería la posibilidad de un régimen previsional solidario? ¿Cuál sería la edad jubilatoria suponiendo la existencia de tal régimen? ¿Cuál sería el monto de jubilación y como se actualizaría?


«Un equipo de programadores avanzados generaron un algoritmo capaz de crear música con el estilo de la cantante Taylor Swift. Y el hotel japonés Henna abrió su sede totalmente atendida por robots».


En virtud de lo antedicho, pretendo esbozar, de forma sintética la situación actual y la evolución que tiene la industria de la robótica, a través de datos publicados por la Federación Internacional de Robótica[5]. La intención es evidenciar su avance sobre la economía, la cultura, la dinámica productiva y los efectos que trae aparejada tal realidad. Este breve análisis me permite dejar planteados algunos interrogantes, que también requieren de un profundo análisis conceptual. Desde mi opinión, estaríamos frente a la necesidad de elaborar otro marco teórico, superador de las herramientas que hoy tenemos, para interpretar ese futuro que se nos acerca vertiginosamente.

Conceptos

Isaac Asimov, a través de su best seller “Runaround” (círculo vicioso), editado en 1942, instauró el concepto de “Robótica” y, junto a él, tres grandes leyes que expresan generalidades desde la perspectiva de la ética, debiendo ser complementadas por regulaciones con alto grado de especificidad ante la complejidad manifiesta que la robótica tiene. Las leyes que enunció el citado autor fueron las siguientes:

  1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley

A estas 3 leyes se le agregó una cuarta que sería la llamada Ley Cero y que dice que un robot no permitirá que un ser humano sufra daño, salvo que eso implique un mal mayor, es decir, que sufra daño la humanidad toda.

Creí útil comenzar con las llamadas leyes de robótica de Asimov, dado lo incipiente del marco regulatorio, tanto para las máquinas como para los sistemas de inteligencia artificial, y entendiendo que todo avance científico-tecnológico debe ser “bueno” para los seres humanos, tal como lo explicitan, pero, además, expresando la necesidad de que todo el beneficio que puedan generar sea socialmente equitativo.

A continuación expongo algunas definiciones que nos permitirán abordar la lectura de las siguientes páginas:

Robot: Máquina programable, capaz de realizar trabajos antes reservados solo a las personas[6].

Robótica: Rama de la ingeniería mecatrónica, de la ingeniería eléctrica, de la ingeniería mecánica, de la ingeniería biomédica, y de las ciencias de la computación que se ocupa del diseño, construcción, operación, estructura, manufactura, y aplicación de los robots[7].​​

Inteligencia Artificial: Disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico[8].

Singularidad tecnológica: Concepto que establece la llegada de un momento en que la tecnología se desarrollará de manera tan rápida, que los robots, ordenadores, máquinas, serán capaces de mejorarse a sí mismos y de forma recurrente, llegando a desarrollar súper ordenadores o súper robots que serán muy superiores a nuestra capacidad intelectual y física y posiblemente a nuestro control[9].

El punto de partida del análisis, se compone de una serie de informes del Foro Económico Mundial, de los cuales a continuación transcribo textualmente algunos párrafos, que nos permitirán tomar noción de la relevancia de la temática.

  • La Cuarta Revolución Industrial, que incluye desarrollos en campos previamente inconexos como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, la robótica, la nanotecnología, la impresión 3D y la genética y la biotecnología, causará interrupciones generalizadas no sólo en los modelos de negocios sino también en los mercados laborales, en los próximos cinco años, con un enorme cambio previsto en los conjuntos de habilidades necesarias para prosperar en el nuevo paisaje. Publicado en «El futuro de los trabajos”[10], World Economic Forum, 18/01/16.
  • Más allá de esos ejemplos vívidos, una publicación en un blog ampliamente compartido en la plataforma de la Agenda del Foro Económico Mundial, prevé que casi la mitad de todos los empleos serán perdidos a causa de la automatización en menos de dos décadas. Uno podría consolarse al mirar las experiencias pasadas donde algunas vocaciones desaparecieron, pero otras nuevas surgieron en reemplazo. Sin embargo, muchos analistas sostienen que las cosas serán diferentes esta vez. Si esas predicciones son ciertas, y en verdad nos dirigimos a un futuro sin empleos, ahora sería el momento adecuado de iniciar un debate sobre políticas acerca de cómo podemos prepararnos para ello. Publicado en “5 soluciones o políticas para enfrentar el desempleo del futuro”[11], World Economic Forum, Andrew Chakhoyan, 02/02/17.

Lo anteriormente citado, expresa claramente un desafío para todos los países del mundo, para las distintas formas de creación, administración y distribución de la riqueza, para los estados nacionales, los sistemas representativos y hasta para los marcos teóricos con los cuales nos formamos para comprender la sociedad, la economía, la política.


«Casi la mitad de todos los empleos serán perdidos a causa de la automatización en menos de dos décadas. Uno podría consolarse, al mirar las experiencias pasadas, donde algunas vocaciones desaparecieron pero otras nuevas surgieron en reemplazo. Sin embargo, muchos analistas sostienen que las cosas serán diferentes esta vez».


Estamos ante una problemática que inevitablemente nos pone el desafío de pensar “lo estratégico”, ya no como un horizonte al cual llegar a través de etapas, cumpliendo objetivos intermedios y produciendo desarrollo y bienestar para la sociedad. Hoy el desafío estratégico de la robotización y la inteligencia artificial podría ser simplemente para garantizarnos la supervivencia.

Visualizar este planteo sólo es posible si somos capaces de incluir un análisis de la contraparte, es decir, a los sectores que impulsan la robotización. Para ello he tomado datos de la Federación Internacional de Robótica[12] (IFR). Son analizados a continuación, tanto en citas de declaraciones de las autoridades de la Federación, así como datos, estadísticas, gráficos y proyecciones producidos por la citada entidad.

«Los robots industriales son una parte crucial del progreso de la industria manufacturera», sostuvo el japonés Junji Tsuda, Presidente de la IFR. Los robots evolucionan con muchas tecnologías de vanguardia como reconocimiento de visión, aprendizaje de habilidades, predicción de fallas, todo lo cual, estima la declaración de Tsuda, ayudará a mejorar la productividad de la fabricación y ampliarán el campo de la aplicación de robots. La perspectiva de IFR muestra que en 2021 el número anual de robots suministrados a fábricas en todo el mundo alcanzará alrededor de 630.000 unidades”.

En Japón, país con mayor cantidad de robots por habitante, el nuevo World Robotics Report de la (IFR), mostró un nuevo récord de 381.000 unidades a nivel mundial en 2017, un aumento del 30 % en comparación con el año anterior. Esto significa que el volumen de ventas anual de robots industriales aumentó un 114 % en el período 2013-2017, tal como lo evidencia a continuación el gráfico Nº 1.

Gráfico Nº 1: “Stock de robots destinados a las diferentes ramas de la industria”

La IFR, posee las estadísticas sobre el nivel de robotización de la industria, por regiones del mundo. Este dato se expone a continuación en el gráfico Nº 2.

Gráfico Nº 2: “Estimación de envíos mundiales de robots para la industria, por región

Los principales mercados de adquisición de robots del mundo

Según la Federación Internacional de Robótica, hay 5 mercados principales de adquisición de robots que representaron el 73% del volumen total de ventas en 2017. Son: China, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y Alemania.

China ha ampliado significativamente su posición de liderazgo con la demanda más fuerte y una participación de mercado del 36% de la oferta total en 2017. Con alrededor de 138.000 robots industriales (2016-2017: + 59 %), el volumen de China fue mayor que el volumen total de ventas de Europa y América combinadas (112.400 unidades). Asimismo, los proveedores extranjeros de robots aumentaron sus ventas un 72%, a 103.200 unidades, incluido los robots producidos localmente por proveedores internacionales de robots en China. Esta es la primera vez que los proveedores extranjeros tienen una tasa de crecimiento más alta que los fabricantes locales. La participación de mercado de los proveedores chinos disminuyó del 31% en 2016 al 25% en 2017.

Por su parte, los fabricantes japoneses entregaron el 56% del suministro mundial en 2017. Esto convierte a Japón en el fabricante de robots industriales número uno del mundo. La tasa de exportación aumentó en un 45% para el período 2016-2017. América del Norte, China, la República de Corea y Europa, fueron destinos de exportación objetivo. Las ventas de robots en Japón aumentaron un 18%, 45.566 unidades, lo que representa el segundo valor más alto que se haya visto en este país. Un valor más alto sólo se registró en el año 2000 con 46.986 unidades.

La industria manufacturera de la República de Corea tiene la densidad de robots más alta del mundo: más de 8 veces la cantidad promedio mundial. Pero en 2017, los suministros disminuyeron un 4% a 39.732 unidades. El principal impulsor de este desarrollo fue la industria eléctrica/electrónica, que redujo las instalaciones de robots un 18% en 2017. El año anterior (2016), las instalaciones de robots industriales habían alcanzado un máximo de 41.373 unidades.

Las instalaciones de robots en los Estados Unidos continuaron aumentando a un nuevo pico en 2017, por séptimo año consecutivo, y alcanzaron 33.192 unidades. Esto es un 6% más alto que en 2016. Desde 2010, el motor del crecimiento en todas las industrias manufactureras en los EE.UU. ha sido la tendencia actual a automatizar la producción para fortalecer las industrias en los mercados nacionales y mundiales. Es necesario aclarar que el discurso de campaña de Trump fue contra el trabajo ilegal y ejercido por extranjeros, pero entendiendo que sólo la posibilidad de generar la mayor distancia posible en cuanto al desarrollo tecnológico es lo que permitirá mantener el liderazgo mundial de Norteamérica.

Alemania es el quinto mercado de robots más grande del mundo y el número uno en Europa. En 2017 el número de robots vendidos aumentó un 7% a 21.404 unidades, un nuevo récord histórico, en comparación con 2016 (20.074 unidades).

En cuanto al resto de Europa, en el período 2013-2017, el informe de la IFR señala que también se incrementaron las inversiones en robots. Por ejemplo: en Italia aumentó un 19%, con 7.700 unidades, Francia un 16%, con 4.900 unidades, y España tuvo un pico incremental de 4.200 unidades robóticas.

Mercados Asiáticos

El mismo informe de la IFR, señala que desde el año 2013, Taiwán ocupa el sexto lugar entre los mercados de robots más importantes del Mundo respecto a la oferta anual. Aumentó la robotización de sus instalaciones en un 26% en promedio por año entre 2012 y 2017. Asimismo, Vietnam se convirtió en el séptimo mayor mercado de robots del mundo. Las ventas saltaron de 1.600 unidades en 2016 a casi 8.300 unidades en 2017, el motor de tal crecimiento fue la Industria eléctrica/electrónica. Similar situación se dio en Singapur en 2017, con un crecimiento del 72%, alrededor de 4.500 unidades, Tailandia con un incremento del 28%, 3.400 unidades, e India, con un 30%, 3.400 unidades.

Mercados en América

México se ha convertido en un importante mercado emergente para los robots industriales, alcanzando un incremento de 6.334 unidades en 2017, 7% más que en 2016, superando a Francia y España. En Canadá, las ventas de robots aumentaron en un 72%, a 4.003 unidades, en 2017, constituyéndose en el incremento más alto nunca alcanzado. En cuanto a Brasil, disminuyó en 2017, no obstante lo cual, continúa liderando el ranking de robotización de su industria junto a México, quedando en tercer lugar Chile. Argentina se encuentra dentro del rubro “otros”, sin especificar su lugar en el ranking.

Continuará…

 Uso de robots por la industria a nivel mundial

La industria automotriz sigue siendo el mayor adoptante de robots a nivel mundial, con una participación del 33% de la oferta total en 2017. La fabricación de automóviles de pasajeros se ha vuelto cada vez más compleja en los últimos diez años, una parte sustancial de los procesos de producción en la actualidad requieren soluciones de automatización con robots. Los fabricantes de automóviles híbridos y eléctricos están experimentando una mayor demanda de una variedad más amplia de modelos de automóviles, al igual que los fabricantes de automóviles tradicionales. Además, el desafío de cumplir los objetivos climáticos para 2030 finalmente requerirá que una mayor proporción de automóviles nuevos sean vehículos de emisiones bajas y cero.

La Federación Internacional de Robótica sostiene que, en el futuro cercano, los fabricantes de automóviles también invertirán en aplicaciones colaborativas para el montaje final y las tareas de acabado. Los proveedores de autopartes de segundo nivel, una gran cantidad de los cuales son pymes, son más lentos para automatizarse completamente, pero la IFR espera que esto cambie, a medida que los robots se vuelvan más pequeños, más adaptables, más fáciles de programar y menos intensivos en capital.

Al respecto resulta importante mencionar que el valor de un robot de aplicación industrial, en la década de los ’90, podía costar alrededor de U$S 200.000, mientras que en la actualidad ronda los U$S 40.000. Esto significa una reducción del costo de adquisición del 500% en 25 años. Vale decir que esa reducción en los costos fue acelerándose en los últimos 10 años, al mismo ritmo que las unidades fueron adquiriendo mayores capacidades y menor tamaño. Esto significa que se ha reducido el período de amortización de la unidad adquirida[13] y han disminuido los requerimientos de espacio en el lay out de las empresas, por parte de los robots.

La industria eléctrica/electrónica se ha puesto al día con la automotriz. Las ventas aumentaron en un 33% a un nuevo pico de 121.300 unidades, lo que representa una participación del 32% de la oferta total en 2017. La creciente demanda de productos electrónicos y la creciente la necesidad de baterías, chips y pantallas, fueron factores determinantes para el aumento de las ventas. La necesidad de automatizar la producción aumenta la demanda de los robots que son capaces de manejar piezas muy pequeñas a altas velocidades, con grados muy altos de precisión, eliminando el denominado “error humano”, lo que permite a los fabricantes de productos electrónicos garantizar la calidad y optimizar los costos de producción.

La IFR lleva adelante estimaciones respecto de la inserción de la robótica en el rubro “Servicios”, que hasta hace poco tiempo se pensaba “menos alcanzable” por la robotización. Al respecto se expone en el gráfico Nº 3, la situación en el período 2016-2018 y las estimaciones hacia 2021.

Gráfico Nº 3 “Uso de robots para servicios profesionales”

Resulta destacable, la perspectiva que la IFR hace sobre la utilización de robots en áreas de servicios, que hasta la fecha son reservadas exclusivamente a seres humanos. Al respecto, la Federación estima que habrá un incremento de la utilización de robots del 93.4% en el rubro Relaciones Públicas, así como un crecimiento importante en la robótica del hogar, relacionada con la presencia del denominado “internet de las cosas”. Al respecto, el gráfico Nº 4 señala tal cuestión.

Gráfico Nº 4 “Robótica de uso doméstico y rubro entretenimiento”  

Densidad de Robots mundial por cada 10.000 empleados humanos

Según las estadísticas publicadas por la IFR, a 2018 hay en el mundo 85 unidades de robot por cada 10.000 empleados en las industrias manufactureras, es decir, se produjo un crecimiento del 15% respecto de 2016, momento en el que la relación era de 74 robots/10.000 empleados humanos. Asimismo, el análisis por regiones, arroja los siguientes datos: la densidad de robot promedio en Europa es de 106 unidades, en América 91 y en Asia 75 unidades. Al respecto, el gráfico Nº 5 evidencia la densidad de robots por cada 10.000 empleados humanos en 21 países.

Gráfico Nº 5 “Número de robots industriales instalados por cada 10.000 empleados”

La IFR, señala en su informe una serie de perspectivas que denomina “brillantes y desafiantes” para la instalación de robots industriales. Al respecto, las más importantes son las siguientes:

  • La adquisición de robots incrementa la eficiencia del consumo de energía y del uso de nuevos materiales.
  • La producción y entrega rápidas de productos personalizados a precios competitivos son los principales incentivos para automatizar la producción.
  • Los robots trabajan las 24 horas del día con un estándar de calidad constante y realizan un rango cada vez mayor de las llamadas tareas 3D (aburridas, sucias y peligrosas).
  • Auto-optimización: los robots pueden ajustar cada vez más sus parámetros para adaptarse al tiempo real condiciones, reduciendo el riesgo de defectos y permitiendo a los fabricantes mejorar Calidad del proceso.
  • Cloud Robotics: almacenamiento de datos de varios robots que realizan el mismo proceso en la nube proporciona un almacenamiento de datos en el que aplicar el aprendizaje automático para optimizar rendimiento de los robots.

El mismo informe estima que las tasas de crecimiento de la robotización se acelerarán entre 2019 y 2021 al 14% promedio por año, en Europa en un 10%, en América un 13% y en Asia un 16%. Entre 2018 y 2021, se estimó que casi 2.1 millones de nuevos robots industriales se instalarán en fábricas de todo el mundo. Al respecto, la tabla Nº 1, expone a continuación la perspectiva del crecimiento enunciado.


«Se estima que las tasas de crecimiento de la robotización se acelerarán entre 2019 y 2021 al 14% promedio por año, en Europa en un 10%, en América un 13% y en Asia un 16%».


Tabla Nº 1 “Evolución de la robotización industrial hacia 2021 por región y país”

Resulta importante, a esta altura del análisis, reiterar la relación establecida al inicio del presente, respecto del informe del Foro Económico Mundial de 2016, donde se exponía un pronóstico de la eliminación de la mitad de los empleos a nivel mundial hacia 2036. Todo lo cual se relaciona con la tendencia hacia la economía denominada de “costo marginal cero” con un fuerte fenómeno de deshumanización de los procesos.

Esta situación me lleva a tener 3 interrogantes que deseo dejar planteados y que no pretendo responder de forma personal. La complejidad de los mismos requiere de un intercambio con profundo estudio y, como corolario, un gran consenso respecto de las políticas a implementar.

En 1º lugar, es posible ver que la problemática que Argentina va a enfrentar es la de una posible llegada de inversiones, las que no necesariamente garantizarían empleo humano y por ende mejora de las condiciones socio-económicas. Esto resulta significativo toda vez que en 2019 se elegirán nuevamente autoridades nacionales y el electorado deberá optar entre las propuestas que se presenten, teniendo en cuenta cuál de ellas plantea este desafío próximo, que no se circunscribe sólo al capital de inversión sino que afecta a toda la infraestructura productiva, educativa, de servicios.

En 2º lugar, resulta evidente que las políticas públicas que se diseñen deben tener en cuenta toda esta complejidad, que posee un crecimiento exponencial y que se acelera a cada instante. No existen soluciones mágicas o de fé. Es importante resaltar que las mismas herramientas académicas y de análisis actuales, o con la que nos formamos, entran en cuestionamiento a partir de la situación que estamos empezando a vivir.

En 3º lugar, quiero expresar que me resulta dificultoso, trazando una perspectiva hacia los próximos 20 años, llevar a cabo un análisis respecto de conceptos como la “plusvalía marxista”, que resulta una forma de mirar y analizar el rol del factor trabajo en la construcción de la riqueza. Pudiendo coincidir o no con tales ideas, lo cierto es que la definición del concepto establece un marco posible de análisis, dado que al trabajador se le paga menos de lo que realmente produce. Así pues, la diferencia entre lo que realmente produce y su salario es lo que se conoce como plusvalía. Esta plusvalía constituye la ganancia extra del empresario.

Marx estableció una diferenciación entre la plusvalía absoluta y la plusvalía relativa, sosteniendo que el capitalista es capaz de acrecentar la intensidad de la explotación a través de la maximización de la plusvalía absoluta, tratando de extender la jornada laboral o bien, por medio de la plusvalía relativa, es decir, disminuyendo la cantidad de obreros.

Para cuantificar el concepto, Marx descompone los siguientes valores:

  • c = capital constante (maquinaria)
  • v = capital variable (trabajadores)
  • s = plusvalía (excedente del empresario)

 En palabras del autor de “El Capital”, únicamente genera plusvalía el trabajo viviente, o lo que es lo mismo, sólo genera valor el componente “v”, la fuerza de trabajo, mientras que el componente “c” que define como “trabajo muerto”, no genera plusvalía.

De lo anterior, podemos calcular la tasa de plusvalía. La fórmula es:

Tasa de plusvalía

TP= s/v

Ante la situación planteada y con un denominador “v” cuyo valor tendiese a cero, el del numerador “s” tendería a infinito. Asimismo, siendo “c” parte del capital de propiedad del capitalista, la única forma de que el componente “v” tenga un valor numérico es que forme parte del capital del capitalista.

No puedo finalizar este conjunto de datos, interrogantes y posibles perspectivas, sin asociar todo lo antedicho al estudio realizado por el economista francés Thomas Piketty, que en su obra “El capital en el siglo XXI”. Ahí demuestra el crecimiento exponencial de la concentración de la riqueza a nivel global, planteando un interrogante muy fuerte y serio sobre el rol del Estado y la política, ante tales tendencias. Al respecto, el autor francés concluye: “Las consecuencias para la dinámica a largo plazo de la distribución de la riqueza son potencialmente aterradores, especialmente cuando se añade que el rendimiento del capital varía directamente con el tamaño de la apuesta inicial y que la divergencia en la distribución de la riqueza se está produciendo en una escala global”[14].

El desafío está planteado.

 

[1] https://www.eltiempo.com/economia/sectores/2-6-millones-de-robots-en-2019-invitan-al-humano-a-prepararse-286530

[2] https://www.cinconoticias.com/robot-escribe-canciones-imitando-a-taylor-swift/

[3] https://www.france24.com/es/20181026-obra-inteligencia-artificial-edmond-belamy

[4] https://www.nobbot.com/articulos/empleo-economia-4-0/

[5] https://ifr.org/

[6] Definición establecida por la Real Academia Española (RAE).

[7] Ibídem.

[8] Ibídem.

[9] Dado que la Real Academia Española carece de una definición para el concepto de Singularidad Tecnológica, tal como lo quiero manifestar a los fines del presente trabajo, se tomó la definición de un portal tecnológico denominado: www.puentesdigitales.com

[10] https://www.weforum.org/reports/the-future-of-jobs

[11] https://es.weforum.org/agenda/2017/02/5-soluciones-o-politicas-para-enfrentar-el-desempleo-del-futuro/

[12] La Federación Internacional de Robótica conecta a la robótica de todo el mundo. Sus miembros provienen de la industria de la robótica, asociaciones industriales nacionales o internacionales e institutos de investigación y desarrollo. La federación representa a más de 50 miembros de más de 20 países. El departamento estadístico de IFR es el principal recurso global para datos sobre robótica. El IFR se estableció como una organización sin fines de lucro en 1987.

[13] Information Technology, MIT Review 2017.

[14] El Capital en el Siglo XXI, Pickety Thomas, Francia, París, 2014


 

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2 respuestas a «Robots: ¿el fin del empleo humano?»

  1. Si, en el 2000 iban a llegar los autos voladores eléctricos…
    Que tiene de distinto un ser humano con una máquina programada?
    Que sea cual sea su situación, se adapta, evoluciona y se moderniza.
    Los socialistas en lugar de buscar atemorizar con el cambio, deberían buscar adaptarse a el…

  2. Desde lo que se puede ver en 2019, el principal problema va a ser la concentración de la riqueza en manos de los fabricantes y dueños de las patentes de los robots. Ya podemos ver que la gran riqueza generada por servicios en la nube, inteligencia artificial y comunicación entre personas está en manos de un puñado de empreas. El desafío es lograr que se achate la pirámide de distribución. Y con la menor intervención posible del estado, para que los innovadores puedan seguir progresando.

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