Cómo sigue el debate por el aborto legal

Por Sol Prieto *

El debate sobre el aborto en el 2018 terminó con un saldo que tiene varias interpretaciones posibles, debido a que el resultado legislativo contrastó fuertemente con el saldo social del debate.

El 16 de marzo de 2018 la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (en adelante “la Campaña”) presentó por séptima vez un proyecto de legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en el Congreso. La Cámara de Diputados le dio media sanción a dicho proyecto el 14 de junio, luego de una intensa sesión que comenzó el día anterior. El resultado fue de 129 votos a favor, 125 en contra, y una abstención. Pero el 8 de agosto proyecto fue rechazado en el Senado con 38 votos en contra, 31 a favor, dos abstenciones y una ausencia. Este saldo fue muy atípico porque el gobierno promovió el debate pero no juntó los votos. De hecho, la mayoría de los legisladores y legisladoras de Cambiemos y sus aliados votaron en contra del proyecto en ambas Cámaras y la mayoría de la oposición votó a favor.

A pesar del resultado legislativo adverso para quienes apoyaban la legalización, en el camino hacia esos debates se hicieron numerosas audiencias públicas en las que circularon ampliamente argumentos a favor y en contra de la legalización y, sobre todo, se movilizaron diversos actores en el espacio público. Las calles, los medios masivos de comunicación, las escuelas, las iglesias, las familias se convirtieron en espacios de disputa y amplificación del debate.

A tal punto se amplificó la discusión público-social que la posición ante esta discusión se convirtió, para algunos sectores de la sociedad (sobre todo en la ciudad de Buenos Aires), en una marca identitaria. El pañuelo verde utilizado por primera vez en el Encuentro Nacional de Mujeres de 2003 se hizo masivo y el año pasado miles de mujeres y niñas comenzaron a llevarlo anudado a sus carteras y mochilas. Vigilias, pañuelazos, movilizaciones y colectivos sindicales, artísticos, estudiantiles y profesionales, se organizaron para sentar posición, movilizar y difundir.

Por este motivo es que el saldo del debate en torno al aborto fue dual: por un lado, la visibilización del tema en la esfera pública llegó al punto más alto de la historia argentina y la llegada del proyecto al recinto fue una consecuencia de esto. Por otro lado, la derrota del proyecto en el Senado puede representar un problema para la legalización, dado que la misma movilización que puso el tema en agenda provocó la emergencia de una movilización en el sentido contrario a la legalización, es decir, en un sentido prohibicionista.

Ante este saldo dividido y paradójico, existen diversas opiniones respecto a qué debe y qué puede ocurrir este año ¿Debe presentarse el proyecto de la Campaña? ¿Conviene “esconder” una legalización parcial en una reforma integral del Código Penal? ¿Qué posibilidades existen de que una ley de IVE se apruebe? ¿Qué consecuencias pueden tener su aprobación o su rechazo? Estas preguntas atraviesan tanto a los defensores de la reforma como a quienes están en contra y si bien en algunos pocos espacios hay posiciones monolíticas, en general son interrogantes transversales a todo el arco político. Por ello, a continuación se presentan las distintas posiciones y los argumentos de cada una de ellas.


«El saldo del debate sobre el aborto fue dual. Por un lado, la visibilización del tema llegó al punto más alto de la historia argentina; por otro lado, la derrota del proyecto en el Senado puede representar un problema para la legalización».


“Presentarlo siempre es un avance”

La Campaña recientemente publicó un documento titulado: “El 2019 será el año del aborto legal, seguro y gratuito en Argentina”. Allí informan que volverán a presentar ante el Congreso el proyecto de ley de IVE y exigirán la sanción de la ley en ambas Cámaras y la promulgación por parte del Ejecutivo. De acuerdo a las integrantes de la campaña, “el proyecto de ley es una herramienta que permite luchar por el reconocimiento de la autonomía de las mujeres y personas con capacidad de gestar sobre nuestros cuerpos y vidas”.

En otras palabras, para la Campaña, la presentación del proyecto (por la masificación del debate que esto implica) constituye en sí misma una herramienta para lograr la legalización, aún cuando el resultado puntual de la votación no sea la reforma de la ley. Además, el documento sostiene que la discusión de la legalización es, en sí misma, un ejercicio de debate soberano y pluralismo democrático que potencia a las mujeres como sujetos políticos y de este modo mejora la democracia y renueva la política.

En suma, para la Campaña el proyecto debe presentarse porque, incuso si el resultado legislativo es negativo, el proceso social se acumula a favor de la legalización en el mediano plazo.

En defensa de este argumento se puede sostener que casos como los de España, Italia e Irlanda fueron procesos de este tipo. Hubo peleas sostenidas a lo largo de años que, cuando se crearon diferentes ventanas de oportunidad (cambios de gobierno, la asunción de un presidente gay en el caso de Irlanda) logran el cambio del statu quo legislativo.

En contra de este planteo se puede sostener que, si no cambia la composición de las Cámaras, es probable que se obtenga el mismo resultado. Sin embargo, los cambios en la opinión pública pueden incidir en los resultados legislativos modificándolos aún con la misma composición. Si bien las encuestas de diversas universidades y consultoras no parecen constatar la formación de una mayoría fuerte a favor de la legalización, es importante tener en cuenta que un cambio en la opinión pública no necesariamente se mide a través de la conformación de mayorías sociales. A veces, sólo se trata de que algunos reclamos tengan mayor visibilidad.

“Presentarlo y perder puede ser perjudicial para el cambio legislativo”

Para otros sectores, la composición del Senado (exactamente la misma que el año pasado) implica redoblar la apuesta para ir hacia una derrota segura. De acuerdo a quienes sostienen esta postura, una segunda derrota de la ley implicaría un peligro político para la despenalización por tres motivos que están conectados entre sí.

1) Porque una segunda derrota consecutiva puede generar desánimo entre quienes la apoyaron y esto puede traducirse en un proceso de desmovilización. Dado que en todos los casos de legalización de la IVE en países católicos, la movilización en las calles y en la arena pública en general fue un factor central, la desmovilización implicaría perder uno de los principales recursos con el que cuenta la coalición reformista.

2) Los procesos políticos empoderan actores. De acuerdo a quienes sostienen esta posición, el debate por el aborto legal y su centralidad en la agenda del año pasado, no solamente empoderaron al movimiento feminista y las mujeres en distintos espacios políticos y sociales, sino también a sectores de la coalición defensora del statu quo. En general, estos sectores no sólo defienden la prohibición del aborto sino que quieren retroceder en otras políticas relativas a la autonomía de las personas sobre sus cuerpos, tales como aquellas que garantizan los derechos de las personas que quieren cambiar de género, de sexo, y los derechos de las minorías sexuales. Por lo tanto, una segunda derrota podría generar, de acuerdo a este argumento, una suerte de “rebote social” o reacción.

3) Este “rebote social” podría traducirse en un rebote político que lleve a las listas de los partidos a candidatas y candidatos prohibicionistas. Y generaría una nueva composición del Congreso poco proclive a la legalización.

A favor de este análisis se puede decir que la rediscusión de la Ley de Educación Sexual, promovida por algunas diputadas y diputados de Cambiemos el año pasado, generó, en algunos sectores, una reacción a la enseñanza de contenidos de educación sexual en las escuelas, que pasaron a ser tildados por estos sectores intensos, evangélicos en su mayoría, como “ideología de género”. Se movilizaron en las escuelas reclamando que sus hijos no recibieran contenidos de educación sexual y además organizaron una campaña en las redes sociales (“Con mis hijos no te metas”) que rechaza la educación sexual por considerarla “promotora de la sexualidad” y de la “homosexualidad obligatoria”. Además, esta campaña se sostiene en gran medida sobre noticias falsas. Dicen que las maestras les enseñan a sus alumnas y alumnos a masturbarse y que les inoculan orientaciones sexuales que ellas y ellos no tienen.

Sin embargo, también se puede decir que en gran parte de los países capitalistas, democráticos y con mayorías católicas en los cuales el aborto se legalizó, esto ocurrió gracias a la insistencia feminista y la movilización sostenida a lo largo del tiempo.


«En gran parte de los países capitalistas, democráticos y con mayorías católicas, en los cuales el aborto se legalizó, ocurrió gracias a la insistencia feminista y la movilización sostenida a lo largo del tiempo».


“Presentarlo en un año electoral puede beneficiar al gobierno”

 Hay quienes sostienen, en la oposición, que debatir el aborto este año puede servirle al presidente Mauricio Macri para ser reelecto. De acuerdo a quienes expresan esta postura, debatir un tema como el aborto llevaría la campaña presidencial hacia la cuestión moral y dejaría desatendida la agenda económica, que es el plano en el cual el oficialismo fracasó más claramente, dado que durante la presidencia de Cambiemos aumentó la inflación, cayó la actividad económica, se incrementó la desocupación, no llegaron inversiones, a pesar de la devaluación y la caída del salario, y se contrajo una deuda muy importante con el Fondo Monetario Internacional.

Quienes sostienen esta opinión consideran que, si bien la legalización del aborto es una demanda importante, hay que postergarla durante el año electoral para poder poner la agenda económica en el centro de la campaña.

Para defender esta posición se puede decir que la economía empeoró. Pero ¿qué mejoró? Empeoraron la seguridad, la salud, la educación, la ciencia y las instituciones democráticas. Desde una mirada materialista se podría sostener que estos rebotes de política pública se deben a los cambios en la macroeconomía. Pero más allá de las causas de estos retrocesos, varios estudios y sondeos muestran que, aún cuando gran parte de la población evalúa que la economía empeoró y que el gobierno es responsable, está dispuesta a seguir apoyándolo. Por lo tanto, hacer hincapié en la economía no garantiza, a priori, una estrategia ganadora.

Además, con el mismo criterio se puede decir que cualquier acontecimiento social va en detrimento de la agenda económica. El fútbol, por ejemplo, tiene una centralidad incuestionable en la Argentina. Sin embargo, pocos se atreverían a cuestionar los torneos de fútbol. Un ejemplo más cercano: el gobierno piensa reformar el Código Penal este año. Quienes sostienen que hay que postergar la discusión sobre el aborto no dicen públicamente que este debate deba ser postergado.

Otro punto importante de quienes promueven esta visión (compartido por quienes dicen que una derrota en el Congreso puede generar un efecto adverso sobre la legalización) es que un oficialismo que disuelve el Ministerio de Salud y disminuye el presupuesto en salud difícilmente pueda garantizar el derecho al aborto legal en caso que se legalice. Si bien esto es probable, con la misma lógica se podría decir que hay que prohibir las vacunas o los tratamientos oncológicos porque el Estado no los puede garantizar; o que hay que cerrar un fuero porque el sistema judicial está saturado. Nadie en su sano juicio propondría esto. Porque el reconocimiento legal de la IVE es un paso ineludible para reclamar por la concreción de este derecho.

“Despenalizar a las mujeres en el marco de una reforma integral del Código Penal es la única reforma posible”

Por último, hay un sector del gobierno, encabezado por el ministro de Justicia, Germán Garavano, que ante la derrota del año pasado y la posibilidad de capitalizar políticamente la pelea por la legalización, propone que con la actual configuración de ambas Cámaras,se podría despenalizar a las mujeres que interrumpen sus embarazos a partir de una reforma integral del Código Penal. Quienes sostienen esta postura consideran que, al tratarse la IVE en el marco de un debate más amplio, la lupa de la coalición opositora no estaría puesta particularmente en esta cuestión y además se habilitarían mayores niveles de negociación de otros artículos del Código. Además, el año pasado hubo legisladores opositores a la legalización que propusieron esta solución como un “punto intermedio”.

Puede decirse que esto facilitaría la opción de abortar con pastillas. Sin embargo, esto no está del todo claro. También es posible pensar que si esta práctica se despenaliza para las mujeres y personas con capacidad de gestar, pero se mantiene penalizada para los profesionales de la salud que practican abortos o “participan” de ellos, (recetando Misoprostol, proveyendo comprimidos que contienen Misoprostol, o tratando casos de abortos sépticos), el acceso a la IVE seguirá estando restringido. De hecho, el acceso al aborto está restringido inclusive en los países en los cuales el aborto es legal. En Irlanda y en el sur de Italia, por ejemplo, el acceso a la IVE está restringido “de hecho” porque los médicos, por convicciones religiosas o porque “está mal visto” en su ámbito, no practican aspiraciones manuales endouterinas. De este modo, mientras los médicos se amparan en la libertad de conciencia, las mujeres y personas gestantes tienen que viajar a otras partes del país o a otros países para interrumpir sus embarazos. En suma, esta alternativa no implicaría una ampliación de derechos. No serviría para capitalizar “la marea verde” y, probablemente debido a esto último, está siendo desestimada por el gobierno.

Estas son algunos de los significados, hipótesis y posicionamientos, que circulan en la política respecto al debate en torno al aborto este año. Los legisladores y candidatos tendrán un posicionamiento u otro de acuerdo a un mapa atravesado por decenas de variables. Pero más allá de los posicionamientos particulares es poco probable que el aborto no forme parte de la agenda de este año. La política nunca es definida por cuatro personas sentadas en una mesa y menos en una democracia intensa y movilizada como la argentina. Hay colectivos que tienen por principal prioridad la legalización del aborto y hay una generación que se incorpora a la política a partir de esta pelea. Esto no anula ninguna estrategia en particular, pero sí las condiciona a todas.

 

*  Socióloga, Docente (UBA) e Investigación (CEIL-Conicet)


 

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5 respuestas a «Cómo sigue el debate por el aborto legal»

  1. Debería decirse «Soros-ridad» con relación a los millones que Open Society de George Soros, IPPF, Fundación Ford, etc., invirtieron en «la campaña».

    1. El aborto nunca puede ser legal porque es inconstitucional matar a un ser inocente e indefenso. El aborto no es seguro porque siempre que se practica aun en los mejores nosocomios una delas dos vidas y a veces las dos mueren. El aborto no sería gratuito porque lo pagamos todos con nuestros impuestos aun los que estamos en contra

  2. Claro posicionamiento a favor quien escribe la nota. NADIE TIENE DERECHO A ABORTAR. A la ilustre persona autora de la nota pregunto: ¿de qué se embaraza una mujer?¿de una tuerca, de un paràsito?..DE UN HIJO. El óvulo es de ella: ENGENDRÓ UN HIJO PROPIO. NO EXISTE DERECHO A MATAR. Me convenzo cada día mas: las universidades dan conocimiento pero no FORMAN una persona. Dan título pero no moral.

  3. Me resulta increíble leer tantas especulaciones alrededor de una ley que, en definitiva lo único que busca es ponerle fin a la vida de un inocente. Me asombra la frialdad de la escritora, quién como si fuera un robot, escribe sin reparar ni un segundo en quién es el que paga las consecuencias en una situación de aborto. El niño no importa, sus derechos no existen, sólo se habla de la mujer o de la persona con capacidad de gestar, o sea?…..: Una mujer!!! Qué estúpida redundancia la de la corrección politica.
    Espero por la salud de nuestra patria que nunca se aprueben leyes como esta. Apelo a la gran mayoría de argentinos, que, con sus facultades mentales y Morales no corrompidas, seamos capaces de pelear a capa y espada en contra de esta ideología nefasta, que utiliza a las mujeres y no sólo a ellas sino que también a minorías sexuales, con el sólo propósito de obtener el poder, es éste el bien supremo que persiguen.

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